sábado, 2 de junio de 2012

LEYENDO A PENSADORES Y ESTUDIOSOS DEL MATERIALISMO HISTORICO Y LA CIENCIA MODERNA.


Antes de entrar en materia y deslizarnos por las profundas lecturas que impregnan estos temas de filosofía, dialéctica y materialismo es preciso que a modo de preámbulo  digamos algo en relación a los trabajos de los padres  del materialismo científico.

La obra teórica de Marx y Engels es extensa y, como ocurre con casi todos los grandes pensadores, no está exenta de una evolución.  Queriendo decir con esto que Marx a lo largo de su vida, en general, mantuvo una línea de pensamiento coherente consigo misma, pero que con los años fue enriqueciéndola.

A lo largo de más de 150 años, han sido muchos los intelectuales, defensores del gran capital, que han intentado demostrar, sin éxito, que Marx se equivocó en sus planteamientos.  Nosotros estamos entre los que tienen  seguro que  el conjunto de la obra legada por Marx se encuentra en plena vigencia, y pensamos que así lo han  ratificado en no pocos documentos, los estudiosos de el materialismo histórico. Entre otras razones, porque Marx no sólo se dedicó al estudio de la sociedad de su tiempo, sino al descubrimiento de las leyes mismas que presiden la sociedad capitalista, cualquiera sea su etapa de desarrollo. Sus análisis y conclusiones son tan actuales o vigentes tanto en la etapa de los albores del capitalismo.

<<Lo que de por sí nos interesa, aquí, no es precisamente el grado más o menos alto del desarrollo de las contradicciones sociales que brotan de las leyes naturales de la producción capitalista. Nos interesan más bien estas leyes de por sí, estas tendencias que actúan y se imponen con férrea necesidad. Los países industrialmente más desarrollados no hacen más que poner delante de los países menos desarrollados el espejo de su propio porvenir>> (K. Marx. Prólogo a la primera edición de “El Capital”).

Tanta es la vigencia de lo explicado por Marx, Engels y Lenin, que  los escritos, con rigor científico, sobre la realidad actual están plagados de citas de sus textos.

Los pensadores e intelectuales que han estudiado seria y responsablemente  el tema del materialismo histórico   sólo han pretendido  servir de muletas a aquellos que buscan  la verdad científica a través del Materialismo dialectico. Un análisis desprejuiciado  de los fenómenos del capitalismo obliga a pasar necesariamente por el Materialismo Histórico.

 De ahí la necesidad de comprender los textos de Marx y demás clásicos del materialismo histórico, como condición de su aplicación correcta a la realidad a transformar, y de una práctica política efectivamente conducente a esa transformación. Es imprescindible familiarizarse con la terminología y sus correspondiente conceptos utilizados tanto en filosofía, como en política, historia y economía política; más aún, es necesario abordar el estudio de las obras cumbres del pensamiento marxista, como es el caso de “El Capital”

Nuestro gran maestro, el Profesor  Juan Bosch, sobre  el materialismo dialectico ha expresado lo siguiente: “(…) una cosa es la Dialéctica como ciencia, tal como la describió Engels, y otra cosa es la Dialéctica como método para investigar lo mismo los fenómenos naturales que la sociedad humana que el  pensamiento del hombre. Como método  de investigación la Dialéctica  es lo que nos permite identificar  o descubrir  a los contrarios que luchan en cada proceso, o mejor dicho, en el caso concreto de cada proceso. La Dialéctica como método de investigación es lo que nos permite saber cómo llevan los contrarios su lucha hacia adelante, o como la llevaron en un pasado histórico determinado. En pocas palabras, el método Dialectico  si se usa correctamente, nos permite comprender los acontecimientos histórico en toda su riquísima complejidad(…)  nos permite, en fin, ver lo que se ve y ver lo que no se ve, el método dialectico de investigación nos orienta con precisión hacia la verdad”

RAZÓN Y SINRAZÓN

Por  Alan Woods y Ted Grant

(Este trabajo fue escrito por los autores antes de finalizar el siglo pasado y fíjense ustedes parece escrito ayer)

Vivimos en un período de profundo cambio histórico. Después de cuatro décadas  de crecimiento económico sin precedentes, la economía de mercado está alcanzando sus límites. En sus inicios, el capitalismo, a pesar de sus crímenes bárbaros,  revolucionó las fuerzas productivas, sentando así las bases para un nuevo sistema de sociedad. La Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa marcaron un cambio decisivo en el papel histórico del capitalismo. Pasó de hacer avanzar las fuerzas productivas a ser un freno gigantesco al desarrollo económico y social. El período de auge en Occidente entre 1948 y 1973 pareció anunciar un nuevo amanecer. Incluso así, sólo se beneficiaron un puñado de países capitalistas desarrollados; para el Tercer Mundo, dos tercios de la humanidad, el panorama fue un cuadro de desempleo masivo, pobreza, guerras y explotación a una escala sin precedentes. Este período del capitalismo finalizó con la llamada “crisis del petróleo”  de 1973-74. Desde entonces no han conseguido volver al nivel de crecimiento y empleo logrado en la posguerra.

Un sistema social en declive irreversible se expresa en decadencia cultural.

Esto se refleja de diversas formas. Se está extendiendo un ambiente general de ansiedad y pesimismo ante el futuro, especialmente entre la intelectualidad. Aquellos que ayer rebosaban confianza sobre la inevitabilidad del progreso humano, ahora sólo ven oscuridad e incertidumbre. El siglo XX se acerca a su fin habiendo sido testigo de dos guerras mundiales terribles, del colapso económico en el período de entreguerras y de la pesadilla del fascismo. Esto ya supuso una seria  advertencia de que la fase progresista del capitalismo había terminado.

La crisis del capitalismo no es simplemente un fenómeno económico, impregna todos los niveles de la vida. Se refleja en la especulación y la corrupción, la  drogadicción, la violencia, el egoísmo generalizado, la indiferencia ante el sufrimiento de los demás, la desintegración de la familia burguesa, la crisis de la moral, la cultura y la filosofía burguesas. ¿Cómo podría ser de otra manera? Uno de los síntomas de un sistema social en crisis es que la clase dominante siente cada  vez más que es un freno al desarrollo de la sociedad. Marx señaló que las ideas dominantes en una sociedad son las ideas de la clase dominante. En su época de esplendor, la burguesía no sólo jugó un papel progresista al hacer avanzar las fronteras de la civilización, sino que era plenamente consciente de ello. Ahora los estrategas del capital están saturados de pesimismo.  Son los representantes de un sistema históricamente condenado, pero no pueden reconciliarse con esa situación. Esta contradicción central es el factor decisivo que  pone su impronta sobre la actual forma de pensar de la burguesía. Lenin dijo en una ocasión que un hombre al borde de un precipicio no razona.

Contrariamente a los prejuicios del idealismo filosófico, la conciencia humana es en general extraordinariamente conservadora y tiende siempre a ir por detrás del desarrollo de la sociedad, la tecnología y las fuerzas productivas. Como decía  Marx, el hábito, la rutina y la tradición pesan como una losa sobre las mentes de hombres y mujeres, quienes, en períodos históricos “normales” y por instinto de conservación, se agarran con obstinación a los senderos bien conocidos, cuyas raíces se hallan en un pasado remoto de la especie humana. Sólo en períodos excepcionales de la historia, cuando el orden social y moral empieza a resquebrajarse bajo el impacto de presiones insoportables, la mayoría de la gente comienza a cuestionar el mundo en que nació y a dudar de las creencias y los prejuicios de toda la vida.

Así fue la época del nacimiento del capitalismo, anunciado en Europa por un gran despertar cultural y una regeneración espiritual tras la larga hibernación feudal. En el período histórico de su ascenso, la burguesía desempeñó un papel progresista no sólo por desarrollar las fuerzas productivas, que aumentaron enormemente el control del hombre sobre la naturaleza, sino también por potenciar la ciencia, la cultura y el conocimiento humano. Lutero, Miguel Ángel, Leonardo, Durero, Bacon, Kepler, Galileo y un sinfín de pioneros de la civilización  brillan como una galaxia que ilumina el avance de la cultura humana y la ciencia, fruto de la Reforma y el Renacimiento. Sin embargo, períodos revolucionarios como ése no nacen sin traumas —la lucha de lo nuevo contra lo viejo, de lo vivo contra lo muerto, del futuro contra el pasado—.

El ascenso de la burguesía en Italia, Holanda y más tarde en Francia fue acompañado por un florecimiento extraordinario de la cultura, el arte y la ciencia.

Habría que volver la mirada hacia la Atenas clásica para encontrar un precedente.

Sobre todo en aquellas tierras donde la revolución burguesa triunfó en los siglos XVII y XVIII, el desarrollo de las fuerzas productivas y la tecnología se vio acompañado por un desarrollo paralelo de la ciencia y el pensamiento, que minó de forma decisiva el dominio ideológico de la Iglesia.

En Francia, el país clásico de la revolución burguesa en su expresión política, la burguesía llevó a cabo su revolución, en 1789-93, bajo la bandera de la Razón.

Mucho antes de derribar las formidables murallas de la Bastilla era menester destruir en la mente de hombres y mujeres las murallas invisibles pero no menos formidables de la superstición religiosa. En su juventud revolucionaria, la burguesía francesa era racionalista y atea. Pero una vez instalada en el poder se apresuró a tirar por la borda el bagaje ideológico de su juventud, al verse enfrentada con una nueva clase revolucionaria.

No hace mucho, Francia celebró el bicentenario de su gran revolución.

Resultó curioso ver cómo incluso la memoria de una revolución que tuvo lugar hace dos siglos provoca un hondo malestar en las filas del establishment. La actitud de la clase dominante gala hacia su propia revolución se parece a la de un viejo libertino que pretende ganar un pase a la respetabilidad, y quizá la entrada en el reino de los cielos, arrepintiéndose de los pecados de juventud que ya no está en condiciones de repetir. Al igual que toda clase privilegiada establecida, la burguesía intenta justificar su existencia no sólo ante la sociedad, sino también ante sí misma. La búsqueda de puntos de apoyo ideológicos que le sirvieran para justificar el statu quo y santificar las relaciones sociales existentes le llevó rápidamente a volver a descubrir los encantos de la Santa Madre Iglesia, particularmente después del terror mortal que experimentó en tiempos de la Comuna de París.

La iglesia del Sacré Coeur, en París, es una expresión concreta del miedo de la burguesía a la revolución, traducido al lenguaje del filisteísmo arquitectónico.

Marx (1818-83) y Engels (1820-95) explicaron que la fuerza motriz fundamental de todo progreso humano reside en el desarrollo de las fuerzas productivas: la industria, la agricultura, la ciencia y la tecnología. Esta es una generalización teórica verdaderamente profunda, sin la cual la comprensión de la historia de la humanidad resulta imposible. No obstante, esto no significa, como han intentado demostrar los detractores deshonestos o ignorantes del marxismo, que Marx “reduce todo a lo económico”. El materialismo dialéctico y el materialismo histórico tienen plenamente en cuenta fenómenos como la religión, el arte, la ciencia, la moral, las leyes, la política, la tradición, las características nacionales y todas las múltiples manifestaciones de la conciencia humana. Pero no sólo eso. También demuestran el contenido real de estos fenómenos y cómo se relacionan con el auténtico desarrollo social, que en última instancia depende claramente de su capacidad para reproducir y mejorar las condiciones materiales para su existencia.

Sobre este tema, Engels escribe lo siguiente:

“Según la concepción materialista de la historia, el elemento determinante de la historia es en última instancia la producción y la reproducción en la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca más que esto; por consiguiente, si alguien lo tergiversa transformándolo en la afirmación de que el elemento económico es el único determinante, lo transforma en una frase sin sentido, abstracta y absurda.

La situación económica es la base, pero las diversas partes de la superestructura —las formas políticas de la lucha de clases y sus consecuencias, las constituciones establecidas por la clase victoriosa después de ganar la batalla, etc.—, las formas jurídicas —y, en consecuencia, inclusive los reflejos de todas esas luchas reales en los cerebros de los combatientes: teorías políticas, jurídicas, ideas religiosas y su desarrollo ulterior hasta convertirse en sistemas de dogmas— también ejercen su influencia sobre el curso de las luchas históricas y en muchos casos preponderan en la determinación de su forma”.

A algunos les parecerá una paradoja la afirmación del materialismo histórico de que en general la conciencia humana tiende a ir por detrás del desarrollo de las fuerzas productivas. Sin embargo encuentra una expresión gráfica en Estados Unidos, el país donde los avances científicos han alcanzado su más alto grado. El avance continuo de la tecnología es una condición previa para el establecimiento de la verdadera emancipación de los seres humanos, mediante la implantación de un sistema socioeconómico racional en el que ejerzan el control consciente sobre sus vidas y su entorno. Aquí, el contraste entre el desarrollo vertiginoso de la ciencia y la tecnología y el extraordinario atraso del pensamiento humano se manifiesta de la manera más llamativa.

En EEUU, nueve de cada diez personas creen en la existencia de un ser supremo, y siete de cada diez en la vida después de la muerte. Cuando al primer astronauta norteamericano que logró circunnavegar la Tierra en una nave espacial se le invitó a dar un mensaje a los habitantes del planeta, hizo una elección significativa. De toda la literatura mundial eligió la primera frase del libro del Génesis: “En el principio creó Dios los cielos y la Tierra”. Este hombre, sentado en una  nave espacial producto de la tecnología más avanzada de toda la historia, tenía la mente repleta de las supersticiones y los fantasmas heredados, con pocos cambios, desde los tiempos prehistóricos.

Hace 70 años, en el notorio “juicio del mono”, un maestro llamado John T.

Scopes fue declarado culpable de violar las leyes de Tennessee por haber enseñado la teoría de la evolución. De hecho, el tribunal confirmó las leyes antievolucionistas de dicho Estado, que no se abolieron hasta 1968, cuando el Tribunal Supremo de EEUU dictaminó que la enseñanza de la Creación violaba la prohibición constitucional de la enseñanza de la religión en la escuela pública. Desde entonces, los creacionistas han cambiado su táctica e intentan convertir el creacionismo en una “ciencia”. En este empeño gozan del apoyo no sólo de un amplio sector de la opinión pública, sino también de bastantes científicos dispuestos a ponerse al servicio de la religión en su forma más cruda y oscurantista.

En 1981, los científicos estadounidenses hicieron uso de las leyes del movimiento planetario de Kepler para lanzar una nave espacial al encuentro con Saturno. El mismo año, un juez norteamericano tuvo que declarar anticonstitucional una ley aprobada en Arkansas que obligaba a las escuelas a tratar en pie de igualdad la mal llamada “ciencia de la Creación” y la teoría de la evolución. Entre otras.  Por razones de conveniencia, donde se cita la misma obra varias veces seguidas hemos puesto el número de referencia al final de la última cita.  (1. Carta de Engels a J. Bloch (21/9/1890), en Marx y Engels, Correspondencia, pp. 394-95.cosas, los creacionistas exigieron el reconocimiento del diluvio universal como un agente geológico primigenio. En el transcurso del juicio, los testigos de la defensa expresaron una creencia ferviente en la existencia de Satanás y en la posibilidad de que la vida hubiese sido traída a la Tierra a bordo de meteoritos, explicándose la diversidad de especies por un tipo de servicio a domicilio cósmico. Al final del juicio, N. K. Wickremasinge, de la Universidad de Gales, afirmó que los insectos podrían ser más inteligentes que los humanos, aunque “no sueltan prenda (...) porque les va estupendamente”

.El grupo de presión fundamentalista religioso en EEUU tiene un apoyo masivo, senadores incluidos, y acceso a fondos ilimitados. Embusteros evangelistas se hacen ricos desde emisoras de radio con una audiencia de millones de personas.

Que en la última década del siglo XX y en el país tecnológicamente más avanzado de toda la historia haya un gran número de hombres y mujeres con educación, incluidos científicos, dispuestos a luchar por la idea de que el libro del Génesis es cierto palabra por palabra —que el universo fue creado en seis  días hace aproximadamente 6.000 años— es de por sí un ejemplo impresionante del funcionamiento de la dialéctica.

lunes, 28 de mayo de 2012

Como saber si tu pareja está interesada en ti

ALGO QUE DEBE SABER

¿Cómo saber si tu amad@ realmente está interesad@ en ti? Para resolver esta interrogante, algunos tips para descubrirlo.

Cuando el objetivo es saber qué siente una persona por otra, el modo más confiable y lógico es preguntarle. Sin embargo, considerando que no todos consiguen ser tan directos y sinceros, cuando de sentimientos o deseos se habla, esta vía puede resultar no ser el mejor camino. Sí, generalmente nos es difícil ser simples…y tal vez sea por esto que las relaciones son tan complejas, desafiantes y apasionadas.

Por lo tanto, si aún no has preguntado, o si la respuesta obtenida no te convence, existen dos herramientas muy útiles y recomendables, y que todos tenemos al alcance de la mano; la observación y la intuición.

La observación te servirá para poder diferenciar las actitudes de las otras personas, ya sean de tu entorno o no. Por otro lado, con la intuición vas a poder darte cuenta qué es lo que ocurre a tu alrededor y que podría ser no es tan evidente.

Sin embargo, es más fácil identificar las actitudes de alguien que no está interesado en ti teniendo siempre presente las acciones de aquellas personas que si demuestran interés y afecto en tu persona. Recuerda que el interés por otra persona va más allá de las palabras dulces e involucra todo tipo de actitudes. Por lo tanto, aquí van una serie de consejos muy útiles para que puedas ver cómo se comporta alguien que está contigo por amor o no:

1. Demuestra interés, quiere saber de tu vida, tu día, tus planes y deseos.

2. Te quiere ver, busca oportunidades para que se encuentren en un café, para ir a ver una película, es decir, que se crucen los caminos.

3. Te llama, manda mensajes, señales de humo, palomas mensajeras…cualquier medio es bueno para estar en contacto.

4. Cumple lo que promete, y si no puede, te explica o justifica las razones y te pide disculpas.

5. No vive inventando historias o excusas por desapariciones sorpresivas.

6. Busca descubrir qué es lo te gusta; quiere sorprenderte, agradarte, conquistarte, seducirte.

7. No te va a dejar por tener una discusión. No va a desistir de la relación después de la primera piedra en el camino. Quien está interesado insiste hasta el fin.

Mediante este tipo de actitudes se puede tener una noción sobre quién quiere estar o no contigo. Cuando la otra persona realmente quiere preservar una relación, busca oportunidades para mejorar el panorama desfavorable. Por el contrario, si insiste en decir o demostrar que no tiene interés, no es la hora o el momento ideal para arriesgar tú autoestima y entrar en días grises. No vale la pena gastar tu energía tratando de cambiar las cosas, lo mejor es mantenerte activo y ocupado con aquello que te motive, ya sean hobbies, amigos u otras formas de dispersión.

Finalmente, toma tus precauciones con aquellas personas que un día son románticas, cariñosas, tiernas y apasionadas, pero al siguiente desaparecen o son groseras y frías, mejor mantén distancia de ese tipo de gente si tu objetivo es tener una relación duradera. Ten presente que mucho peor que un “no” rotundo es un constante “si-no-si-no-si-no” que nadie merece.
fuente: Publicado por Caalf
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domingo, 27 de mayo de 2012

Influencia del tigueraje

Políticos, guardias, policías y comerciantes, muestran tigueraje

Estilo de vida. El autor del libro “Cultura del tigueraje en República Dominicana” asegura que en los últimos años ese estilo de vivir ha copado todas las clases sociales, y que hoy en día tenemos elegantes “tigueronas” y “tígueres” con saco y corbata


Escrito por: Arismendy Calderón (arismendy_ak47@hotmail.com)
El estilo de vida  del “tigueraje” que prevalece en nuestra sociedad, un patrón de conducta que ha influenciado a los dominicanos en los últimos años, ha generado graves consecuencias porque cuando las personas no obedecen las leyes, las reglas del juego, “se crea el caos y el malestar social”.

Basado en una serie de estudios, el siquiatra, educador, salubrista y terapeuta familiar José Dunker asegura  que cuando los ciudadanos de una nación no obedecen las reglas de juego, como está sucediendo en la República Dominicana, “caemos en el caos y una serie de conductas negativas prolíferas”.

Dunker, autor del libro “Cultura del tigueraje en República Dominicana” no alberga duda de que la raíz del malestar social que estamos viviendo en el país “se encuentra en ese estilo de vivir, de irrespetar las reglas de juego, porque cuando no respetamos esas reglas,  aumenta la corrupción administrativa, aumenta la violencia en las calles, aumenta la violencia doméstica, aumentan los homicidios, aumenta la violencia de género, aumentan los feminicios, aumentan los suicidios”.

Ese patrón de conducta al que nos hemos acostumbrado, esa manera de vivir “a la brigandina”,  afecta a todas las áreas de la vida dominicana, según Dunker, desde las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional, las iglesias Católica y Evangélica, los partidos y dirigentes políticos, el comercio,  el Gobierno y la administración pública.

Cita casos que se repiten con frecuencia: “Un día cualquiera te roban un carro y después tú lo encuentras en poder de un oficial de las Fuerzas Armadas o la Policía Nacional. Eso es parte del tigueraje”.

“Se nota el tigueraje en los políticos, en los funcionarios del Gobierno y en la oposición. Una causa de violencia es el lenguaje político. Los políticos se  insultan y se acusan mutuamente de toda clase de bellaquería, creando tensión”. Además,  hay tigueraje en la manipulación electoral, el clientelismo y el transfuguismo político.

“En este momento de la vida política  no hay programas de Gobierno, ni  ideología.  La gente quiere que gane su partido para hacerse gente, para ‘guisar’. Eso es tigueraje. Uno observa  a la gente con discursos elegantes, manipulando información.  Eso es puro tigueraje”.

Tigueraje en el tránsito

El tránsito, antropológicamente, se puede usar como un reflejo de la sociedad, apunta el siquiatra y terapeuta familiar. “Si tú vas a un país que tú no conoces y quieres tener una idea anticipada de cómo son la gente en ese lugar, mira cómo manejan”.

Llama la atención el tigueraje que muestran los dominicanos al conducir en calles, a las maniobras típicas que hombres y mujeres, no importa la clase social a la que pertenezcan, realizan cuando conducen en las vías públicas. “Antropológicamente,  el tránsito se puede usar como un reflejo de la sociedad, o sea, si visitamos un país que no conocemos y quieres tener una idea anticipada de cómo son las personas en esa nación, observa cómo conducen”.

Dunker sostiene que antes eran choferes del “concho” y de guaguas voladoras los que hacían maniobras temerarias al conducir en las calles. “Eran los únicos que manejaban con ese tigueraje.  Ahora es diferente, pues todo el mundo viola la ley.  Uno puede observar a una señorona, una tiguerona conduciendo una yipeta,  y tú la ves haciendo lo mismo que antes hacía el tíguere, es decir, el chofer de carro público”.

Observa que el tíguere ha influenciado tanto en el comportamiento de los dominicanos, a todos los niveles, que cuando una persona decente sale a conducir “hay ciertos momentos que si tú no eres un poco tíguere no puedes manejar  en la calle, porque te cogen de pendejo. Para tú doblar  en ciertas intersecciones, y que te cedan el paso, es una odisea. Tienes que usar el tigueraje, meterte un poquito y cruzar rápido”.

Una evidencia de esa complicación cotidiana, según Dunker, es la manera de conducir de las mujeres. “Los que hacían esas travesuras eran los tígueres, los  hombres, pero hoy día es difícil encontrar una mujer que maneje con corrección. Ellas tienen más tigueraje que los hombres, porque las mujeres se adaptan más fácil a las costumbres, y han asumido el tigueraje como el estilo normal de conducir”.

Dunker  refiere un dato interesante, basado en un informe reciente que tiene a mano: “Un estudio que acaba de ser publicado dice que en todo el hemisferio americano, la República Dominicana es el país donde existe el mayor riesgo de sufrir accidentes de tránsito. Guatemala tiene una cifra altísima, pero nosotros lo superamos. Eso es producto del tigueraje”.

El tigueraje

“El tigueraje tiene que verse como una cultura, un modo de ser, en el mismo sentido en que se habla de actitudes o mentalidad de la gente. El tíguere es una persona pícara, que engaña a cualquiera y que hace lo que sea con tal de quedar bien parado, en lo cual se incluye la habilidad para mostrarse al final como un angelito caído del cielo. En otras palabras, tira la piedra y esconde la mano, todo lo cual sucede  debido a que  está dominado  por el qué dirán, y necesita  aparentar una persona honorable”.

ZOOM

Problema sistémico

El doctor Dunker sugiere que todos estos síntomas son parte de un problema sistémico, y para enfrentar el caos, los males sociales que afectan a la sociedad, dice que en la sociedad  se requiere firmar “un gran pacto nacional de someternos a las reglas de juego. Las autoridades tienen que comprometerse a partir de algún momento a cumplir las leyes, y hacerlas cumplir. Eso es básico”.

Le preocupa el estrés social, la violencia en los niños, en las escuelas, los feminicios, el alcoholismo, las drogas, la alta tasa de suicidos y otros graves problemas que afectan a la sociedad dominicana.

“Estamos asistiendo a un momento en que  los especialistas están describiendo que hay más alcoholismo, más drogas, más suicidios. Es un estrés sistémico, es un estrés que no es solo de una familia o de un individuo, sino que la sociedad está generando estrés, y están aumentando los trastornos psicosomático, que hay más hipertensión, diabetes y otras enfermedades”.

viernes, 25 de mayo de 2012

San Salvador, la capital de El Pulgarcito de América

Raimundo López 
 
San Salvador (PL) Sobreviviente de terremotos, con un pasado de guerras, golpes militares y escenario aún de una tenaz lucha por un mundo mejor, San Salvador sigue hoy orgullosa como la capital de El Pulgarcito de América.

  Extendida en el valle de Zalcuatitán, ha ido trepando los cerros y el volcán que le rodea, con su rostro marcado por la elegancia de las zonas de la opulencia y otras, más, por la vida amarga de la pobreza y el desamparo.

Por sus calles circulan a diario cientos de miles de personas que son, con seguridad, su mayor riqueza: gente amable, valiente, laboriosa, comunicativa, con la sonrisa presta y el gesto cortés.

Vista desde lo alto de los cerros, apenas se observan edificios altos, hecho que en alguna medida se relaciona con la frecuencia de los temblores de tierra, lo que condujo a los conquistadores españoles a rebautizar el lugar como El Valle de las Hamacas.

Dos versos del Himno Nacional, correspondientes a la segunda estrofa que dejó de ser cantada oficialmente desde el 7 de octubre de 1992, encajan con su vida y su pasado:

Dolorosa y sangrienta es su historia,

Pero excelsa y brillante a la vez.

Es así desde el principio. Cuando los españoles invadieron en 1524 el Señorío de Cuscatlán, del pueblo pipil, apenas 17 días después se vieron obligados a retirarse, con su capitán, Pedro de Alvarado, herido.

De la época, sobrevive en el imaginario popular la leyenda del cacique Atlacatl, por su resistencia a los invasores, y cuya existencia real fue negada siglos después por varios historiadores.

Según la bibliografía consultada, se estima su la fundación de San Salvador el 1 de abril de 1525.

En 1546 la lejana corona española le otorgó el pomposo título de ciudad al precario asentamiento, cuya plaza de armas es hoy la Plaza Libertad del corazón histórico de la ciudad.

San Salvador fue el escenario del primer grito de independencia en el entonces reino de Guatemala, el 5 de noviembre de 1811, y también uno de los principales actos del prócer Francisco Morazán en su gesta por la unidad centroamericana.

Sus instituciones y calles fueron testigos de los enfrentamientos entre liberales y conservadores a lo largo del siglo XIX y el inicio del XX, además de frecuentes golpes de estado de caudillos de las fuerzas armadas.

También vivió las acciones de una larga lucha popular por alcanzar espacios democráticos frente a las dictaduras militares, cuyo fin llegó en 1992 con la firma de los Acuerdos de Paz, y para lograr mejoras en sus condiciones de vida.

En muchas de sus avenidas, iglesias y otros lugares permanece la huella de crueles masacres del ejército y otros cuerpos represivos durante el conflicto armado que sufrió la nación de 1980 a 1992.

Los terremotos también han marcado su historia. Según una detallada cronología de los archivos de El Diario de Hoy, al menos en 15 ocasiones la ciudad fue destruida, total o parcialmente, por pavorosos sismos desde el siglo XVI.

Los últimos sismos en gran destrucción y muerte ocurrieron el 10 de octubre de 1986 y el 13 de enero de 2001, cuya magnitud alcanzó 7,6 grados en la escala de Richter.

Hoy, ante tanta adversidad provocada por su subsuelo inquieto, cuesta entender la ciudad moderna que existe, si no se conoce la tenacidad y laboriosidad de sus habitantes.

En su bullicioso centro, sus edificios emblemáticos, el Palacio Nacional, el Teatro Nacional, la Biblioteca Nacional, entre otros, apenas superan el siglo de construidos o reconstruidos. Incluso, la bella Catedral Metropolitana es de fecha tan reciente como 1999.

En una cripta del templo reposan los restos de monseñor Oscar Arnulfo Romero, asesinado por los escuadrones de la muerte el 24 de marzo de 1980 y venerado por los pobres y los sobrevivientes de la represión.

A unos cuatro kilómetros al norte, se encuentra el símbolo de la capital y del país, el Divino Salvador del Mundo, una estatua de Jesucristo colocada sobre una esfera terrestre y que con su monolito, alcanza 22 metros de altura.

Según el censo de 2007, el municipio de San Salvador tenía entonces 316 mil 90 habitantes, pero la suma se eleva a 1,56 millones si se abarca toda el área metropolitana.

Como un ser vivo, San Salvador se ha ido expandiendo hacia los municipios vecinos. Ahora es una extensa urbe, bajo la mirada de sus eternos vigías: el volcán de San Salvador, su cima, El Picacho, visible desde todas sus colonias, el cerro San Jacinto, del otro lado, y la Cordillera del Bálsamo, en el otro extremo del valle.

Con sus luces y sombras esta es la capital de El Pulgarcito de América, como se asegura llamó a la nación la gran poeta chilena Gabriela Mistral en un viaje a San Salvador en 1931.

* Corresponsal de Prensa Latina en El Salvador

jhb/rl

jueves, 24 de mayo de 2012

La triste historia de "La Venus Negra"


Esta es la historia de Sarah Baartman. Nació a finales del siglo XVIII, en Eastern Cape. Sudáfrica. Este territorio es hoy un paraíso junto al Índico, el nombre de cuyas ciudades evoca el pasado colonial británico: Port Elizabeth, Aberdeen, East London, King William’s Town… Pero cuando Sarah vino al mundo eran los Boers quienes dominaban el territorio khoisan. Los habitantes de este territorio se denomina bankhoikhoi, aunque los Boers preferían referirse a ellos de manera despectiva como hotentotes. La expresión procedía de la palabra neerlandesa hottentot, que significa tartamudo, y esa era la percepción que tenían los Boers de la lengua que hablaban los khoikhoi. Por supuesto, nunca realizaron el más mínimo esfuerzo por entenderlos. Nelson Mandela, dos siglos más tarde, aprendió afrikáans para poder comunicarse con sus carceleros de Robben Island.

Pronto Sarah quedó huérfana. Inmediatamente fue vendida al comerciante boer Pieter Willem Cesar, quien se la llevó a Cape Town, para hacer de niñera de su hermano. Niñera de profesión, esclava de condición. Pero su destino cambió en 1810. Un médico inglés llamado William Dunlop se encaprichó con Sarah, obsesionado por sus desbordantes nalgas, y logró persuadirla (comprarla) para que lo acompañase a Londres.

La capital británica se estaba preparando para convertirse en la tenebrosa ciudad decimonónica de las novelas de Dickens y los asesinatos de Jack. Y Sarah, a quienes los Boers conocían con el diminutivo de Saartjie, conoció pronto la sordidez de los tugurios londinenses. El médico que la arrancó de África se dedicó a exhibirla en los locales de Picadilly. Las nalgas de Sarah fascinaron a la sociedad londinense, que también descubrió con admiración otro detalle de su anatomía: los labios vaginales. Era común entre las africanas del sur, no sólo entre las mujeres khoikhoi, poseer unos labios vaginales extraordinariamente desarrollados, preparados para dar mayor placer sexual al hombre. Técnicamente, este efecto se conoce como sinus pudoris, aunque en la época era más común referirse despectivamente a ello como “delantal hotentote” o “cortina de la vergüenza”.

El espectáculo freak estaba servido y funcionó durante cuatro años, hasta que el público se cansó de ella. En 1814 fue vendida a un domador de fieras francés, que la trasladó a París.

Su penosa exhibición como animal de feria prosiguió en tierras galas. Además, tuvo la desgracia terrible de despertar la curiosidad entre la sociedad científica parisina. El resultado no fue otro, por obra y gracia de un miembro de la Académie des Sciences, que formar parte de una exposición de rarezas botánicas y animales exóticos en el Jardín des Plantes. Pero también los franceses se cansarían rápidamente de la anatomía de Sarah. Demasiado rápido. Su cuerpo ya no servía más como atracción circense, ahora estaría expuesto al uso y abuso de          los proxenetas. Prostituta de profesión, esclava de condición.

Tenía 26 años cuando su alma dijo basta. Una infección o la sífilis la condenaron a morir. Antes había sido la jaula, la vergüenza, la befa, el improperio.

Paradójicamente, la muerte podría haber resultado su salvación, de no haber sido porque la vida siguió urdiendo la implacable humillación contra su cuerpo, contra su memoria, contra su espíritu sin derecho al reposo. La eminente comunidad científica gala no podía desaprovechar la oportunidad. Hicieron un molde de yeso de su cuerpo, le arrancaron el esqueleto, pusieron su cerebro y sus genitales en sendos frascos en formol. Todo ello lo exhibieron con orgullo académico en el Museo de Historia Natural de la capital francesa.

A mediados de los años 90 del siglo XX, el gobierno de Mandela inició los contactos con el estado galo para la reparación inmediata de la infamia y retirar los pedazos de lo que un día fue el cuerpo de Sarah del museo. Las negociaciones se prolongaron durante más de cinco años. Finalmente, en 2002 los restos de Sarah fueron trasladados a Cape Town, en un acto que contó con la multitudinaria participación del pueblo sudafricano. El día 9 de agosto de ese mismo año, en el día de la mujer sudafricana, Sarah Baartman fue enterrada en Hankey, en el área de su localidad natal cerca del Valle del Río Gamtoos. Había sido enterrada 187 años después de su muerte.

Durante el funeral, el entonces presidente sudafricano Thabo Mbeki dijo que Sarah representaba “la historia de la pérdida de nuestra antigua libertad… Esta es la historia de nuestra degradación al estatus de meros objetos que podían ser usados y poseídos por otros.”


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Publicado por Caalf