miércoles, 16 de mayo de 2012

Amor y Política en Tiempos Difíciles


En concepto del destacado filósofo francés Alain Badiou, discípulo de Louis Althusser, “se puede decir que el capitalismo es un orden democrático y pacífico, pero es un régimen de depredadores, es un régimen de bandidismo universal. Lo llamo bandidismo -explica- de manera objetiva: llamo bandido a cualquiera que considere que la única ley de su actividad es el provecho”.

No obstante considera que “un sistema como éste que, por un lado, tiene la capacidad de extenderse y, por el otro, de desplazar su centro de gravedad, es un sistema que está lejos de encontrarse moribundo. No hay que creer que, porque estamos en una crisis sistémica, nos encontramos al borde del hundimiento del capitalismo mundializado”.

MATERIALISMO DEMOCRÁTICO

Pensar el mundo a la velocidad que va; las revoluciones árabes; el colapso ecológico; el movimiento de los indignados; la crisis sistémica del capitalismo. Pensar también las matemáticas, la poesía; y pensar también lo que no tiene tiempo y nos compromete más que cualquier otra cosa: el amor. Esta es la dimensión polifónica del filósofo francés Alain Badiou. Objeto de adoración o de un sólido cuestionamiento, el pensador francés ha tejido una obra sin concesiones que abarca la filosofía analítica, la matemática, el teatro, la política, la literatura y hasta el amor como temas de una reflexión conectada a la raíz de las transformaciones y trastornos humanos. Su obra contiene una de las críticas más densas y lúcidas contra lo que Badiou llamó “el materialismo democrático”, ese orden mundial donde cada cosa tiene un precio, un interés material final. En pleno siglo XXI, y con los referentes históricos que se conocen, Alain Badiou alega todavía a favor de lo que él define como “la idea comunista”. El pensador francés rescata de esa ideología la “idea de la emancipación de toda la humanidad, la idea de la igualdad entre los componentes de la humanidad, el fin del racismo y de las fronteras”. En esa misma línea, Badiou reintroduce el pensamiento de Marx. Puesto en un cajón con las piedras del Muro de Berlín, Marx regresa hasta nosotros. Las revoluciones árabes lo reactualizaron en el sentido más estricto: el movimiento de las masas hacia su emancipación.

Invitado a Buenos Aires a partir del 7 de mayo por la Universidad Nacional de San Martín, Alain Badiou recibió a Página/12 en su casa de París. En este diálogo, el autor de Elogio del amor expone su análisis sobre los cambios históricos que se desprenden de las revoluciones árabes al tiempo que, en contra de la opinión optimista dominante, destaca que el sistema liberal está lejos de haber abdicado.

La lucha o la oposición contra las modalidades del sistema actual se ha multiplicado y solidificado. Revoluciones árabes, movimiento de los indignados, movilización creciente de los grupos que están contra la globalización, en todo el planeta surgen grupos de protesta. Analizando lo ocurrido, ¿qué les diría usted hoy a todos esos rebeldes del mundo para que su acción conduzca a una auténtica construcción?

La consigna de antiglobalización parece sugerir que, a través de varias medidas, se puede rehumanizar la situación, incluida la rehumanización del capitalismo. Yo les diría que, para mí, más importante que eso es la globalización de la voluntad popular. Globalización quiere decir vigor internacional. Pero esa globalización internacional necesita una idea positiva para unirla y no sólo la idea crítica o la puesta en común de desacuerdos y protestas. Se trata de un punto muy importante. Pasar de la revuelta a la idea es pasar de la negación a la afirmación. Sólo en lo afirmativo podemos unirnos de forma duradera.

Varios filósofos apuntan el hecho de que los valores capitalistas destruyeron la dimensión humana. Usted cree, al contrario, que todavía persiste una potencia altruista en el ser humano. Usted, por ejemplo, ve en las revoluciones árabes la restauración de la generosidad, de la fuerza colectiva, de la capacidad del ser humano en activarse para despojarse de los totalitarismos.

Nunca creí que esas manifestaciones en el mundo árabe iban a inventar un nuevo mundo de un día para otro, ni pensé que esas revueltas proponían soluciones nuevas a los problemas planetarios. Pero lo que me asombró fue la reaparición de la generosidad del movimiento de masa, es decir, la posibilidad de actuar, de salir, de protestar, de pronunciarse independientemente del límite de los intereses inmediatos y hacerlo junto a personas de las que ya sabemos que no comparten nuestros intereses. Ahí encontramos la generosidad de la acción, la generosidad del movimiento de masa, tenemos la prueba de que ese movimiento es aún capaz de reaparecer y reconstituirse. Con todos sus límites, también tenemos un ejemplo semejante con el movimiento de los indignados. Lo que resulta evidente en todo esto es que están ahí en nombre de una serie de principios, de ideas, de representaciones. Desde luego, el proceso será largo.

A mí me parece más interesante el movimiento de la primavera árabe que el de los indignados, porque ese movimiento tiene objetivos precisos, o sea, la desaparición de un régimen autocrático y el tema fundamental que es el horror ante la corrupción. La lucha contra la corrupción es un problema capital del mundo contemporáneo. En los indignados hemos visto la nostalgia del viejo Estado providencia. Pero vuelvo a reiterar que lo interesante en todo esto es la capacidad de hacer algo en nombre de una idea, incluso si esa idea tiene acentos nostálgicos. Lo que a mí me interesa es saber si aún tenemos la capacidad histórica de actuar en el régimen de la idea y no simplemente según el régimen de la concurrencia o de la conservación. Eso es para mí fundamental. La reaparición de una subjetividad disidente, sean cuales fueren sus formas y sus referencias, me parece muy importante.

“La idea” es el eje rector de su filosofía. Desde una lectura más contemporánea, se tomó como un hecho ineluctable que la idea es un producto y no la plena relación humana. Sin embargo, en medio del híper liberalismo, del consumo, de la etiqueta de un precio puesto sobre cada cosa, incluido los sentimientos, de pronto surge el antídoto de la idea contra la materialidad del mercado.

Algunos dirán que hay valores trascendentes, religiosos, y que es preciso someter al animal. Otros, al contrario, dirán: liberémonos de esos valores trascendentes, Dios ha muerto, vivan los apetitos salvajes. Pero entre ambas hay una solución intermediaria, dialéctica, que consiste en decir que, en la vida, a través de encuentros y metamorfosis, puede haber un trayecto que nos ligue a la universalidad. Eso es lo que yo llamo “una vida verdadera”, es decir, una vida que encontró al menos algunas verdades. Llamo idea a ese intermedio entre las verdades universales, digamos eternas para provocar un poco a los contemporáneos, y el individuo. ¿Qué es entonces una vida bajo el signo de la idea en un mundo como éste? Hace falta una distancia con la circulación general.

Pero esa distancia no puede ser creada sólo con la voluntad, hace falta que algo nos ocurra, un acontecimiento que nos lleve a tomar posición frente a lo que pasó. Puede ser un amor, un levantamiento político, una decepción, en fin, muchas cosas. Allí se pone en juego la voluntad para crear un mundo nuevo que no estará a la orden del mundo tal como es, con su ley de circulación mercantil, sino por un elemento nuevo de mi experiencia. El mundo moderno se caracteriza por la soberanía de las opiniones. Y la opinión es algo contrario a la idea. La opinión no pretende ser universal. Es mi opinión y vale tanto como la de cualquier otro. La opinión se relaciona con la distribución de objetos y la satisfacción personal. Hay un mercado de las opiniones como hay un mercado de las acciones financieras. Hay momentos en que una opinión vale más que otra, después esa opinión quiebra como un país. Estamos en el régimen general del comercio de la comunicación en el cual la idea no existe. Incluso se sospecha de la idea y se dirá que es opresiva, totalitaria, que se trata de una alienación. ¿Y por qué ocurre esto? Pues simplemente porque la idea es gratis.

A diferencia de la opinión, la idea no entra en ningún mercado. Si defendemos nuestra convicción, lo hacemos con la idea de que es universal. Esa idea es entonces una propuesta compartida, no se la puede poner en venta en el mercado. Pero, como con todo lo que es gratis, la idea está bajo sospecha. Se pregunta: ¿cuál es el valor de lo que es gratis? Justamente, el valor de lo gratis es que no tiene valor en el sentido de los intercambios. Su valor es intrínseco. Y como no se puede distinguir la idea del precio del objeto, la única existencia de la idea está en una suerte de fidelidad existencial y vital a la idea. La mejor metáfora la encontramos en el amor. Si queremos profundamente a alguien, ese amor no tiene precio. Hay que aceptar el sufrimiento, las dificultades, el hecho de que siempre hay una tensión entre lo que deseamos inmediatamente y la respuesta del otro. Es preciso atravesar todo esto. Cuando estamos enamorados se trata de una idea, y eso es lo que garantiza la continuidad de ese amor. Para oponerse al mundo contemporáneo se puede actuar en política, pero no es todo: estar cautivado completamente por una obra de arte o estar profundamente enamorados es como una rebelión secreta y personal contra el mundo contemporáneo.

Es casi una broma adelantar que el sistema liberal está en crisis. Para usted, ¿en qué fase se encuentra el capitalismo? No está derrotado, desde luego, pero la crisis lo golpeó.

El capitalismo es un sistema de robo planetario exacerbado. Se puede decir que el capitalismo es un orden democrático y pacífico, pero es un régimen de depredadores, es un régimen de bandidismo universal. Lo llamo bandidismo de manera objetiva: llamo bandido a cualquiera que considere que la única ley de su actividad es el provecho. Pero un sistema como éste que, por un lado, tiene la capacidad de extenderse y, por el otro, de desplazar su centro de gravedad, es un sistema que está lejos de encontrarse moribundo.

No hay que creer que, porque estamos en una crisis sistémica, nos encontramos al borde del hundimiento del capitalismo mundializado. Si creemos eso sería ver las cosas a través de la pequeña ventana de Europa. Creo que hay dos fenómenos que están entrelazados. El primero es el hundimiento de la segunda etapa de la experiencia comunista, el hundimiento de los Estados socialistas. Este hundimiento abrió una enorme brecha para el otro término de la contradicción planetaria que es el capitalismo mundializado. Pero también le abrió nuevos espacios de tensiones materiales. El desarrollo capitalista de países de la talla de China, de la India, así como la recapitalización de la ex Unión Soviética, tiene el mismo papel que el colonialismo en el siglo XIX.

Abrió espacios gigantes de despliegue, de clientela y de nuevos mercados. Estamos ahora ante ese fenómeno: la mundialización del capitalismo que se hizo potente y se multiplicó por la extenuación de su adversario histórico del precedente período. Este fenómeno lleva a que, por primera vez en la historia de la humanidad, se pueda hablar realmente de un mercado mundial. Ese es un primer fenómeno. El segundo es el desplazamiento del centro de gravedad. Estoy convencido de que las antiguas figuras imperiales, la vieja Europa por ejemplo, la cual pese a su arrogancia tiene una cantidad considerable de crímenes para hacerse perdonar, y los Estados Unidos, pese al hecho de que aún ocupan un lugar muy importante, son en realidad entidades capitalistas progresivamente decadentes y hasta un poco crepusculares. En Asia, en América latina, con la dinámica brasileña, e incluso en algunas regiones de Medio Oriente, vemos aparecer nuevas potencias. Son nuevos centros de gravedad. El sistema de la expansión capitalista llegó a una escala mundial al mismo tiempo que el sistema de las contradicciones internas del capitalismo modifica su geopolítica. Las crisis sistémicas del capitalismo -hoy estamos en una grave crisis sistémica- no tienen el mismo impacto según la región. Tenemos así un sistema expansivo con dificultades internas.

Pero esos nuevos polos se desarrollan según el mismo modelo.

Sí, y no creo que esos nuevos polos introduzcan una diferenciación cualitativa. Es un desplazamiento interno al sistema que le da margen de maniobra.

Ahora llegamos a Marx, mejor dicho a los dos Marx: el Marx marxista y el Marx de antes del marxismo. Usted reivindica plenamente la figura y la obra de Karl Marx. ¿Cuál de los dos prefiere usted: el Marx marxista o el que precede al marxismo?

Marx y marxismo tienen significados muy distintos. Marx puede significar el intento de un análisis científico de la historia humana con los conceptos fundamentales de clase y de lucha de clases, y también la idea de que la base de las diferentes formas que adquirió en el curso de la historia la organización de la humanidad es la organización de la economía. En esta parte de la obra de Marx hay cosas muy interesantes como, por ejemplo, la crítica de la economía política. Pero también hay otro Marx que es un Marx filósofo, es un Marx que viene después de Engels y que intenta mostrar que la ley de las cosas hay que buscarla en las contradicciones principales que pueden percibirse dentro de las cosas.

Es el pensamiento dialéctico, el materialismo dialéctico. En lo concreto, hay una base material de todo pensamiento y éste se desarrolla a través de sistemas de contradicción, de negación. Este es el segundo Marx. Pero también hay un tercer Marx, que es el Marx militante político. Es un Marx que, en nombre de la idea comunista, indica lo que hay que hacer: es el Marx fundador de la primera Internacional, es el Marx que escribe textos admirables sobre la Comuna de París o sobre la lucha de clases en Francia. Hay por lo menos tres Marx y el Marx que a mí más me interesa, incluso reconociendo el mérito inmenso de todos los Marx, es el Marx que intenta ligar la idea comunista en su pureza ideológica y filosófica a las circunstancias concretas.

Es el Marx que se pregunta qué camino puede encontrarse para organizar a la gente políticamente a fin de que se oriente hacia la idea comunista. Hay ideas fundamentales que fueron experimentadas y que aún permanecen, y en cuyo centro encontramos la convicción según la cual nada ocurrirá mientras una fracción significativa de los intelectuales no acepte estar orgánicamente ligada a las grandes masas populares. Ese punto está totalmente ausente hoy en varias regiones del mundo. En Mayo del ’68 y en los años ’70, este punto fue abandonado. Hoy pagamos el precio de ese abandono que significó la victoria completa y provisoria del capitalismo más brutal. La vida concreta de Marx y de Engels consistió en participar en las manifestaciones en Alemania e intentar crear una Internacional. ¿Y qué era la Internacional? Pues la alianza de los intelectuales con los obreros. Por ahí se empieza siempre. Yo llamo entonces a que comencemos de nuevo: por un lado con la idea comunista y, por el otro, con un proceso de organización bajo esta idea que, evidentemente, tomará en cuenta el conjunto del balance histórico pero que, en cierto sentido, tendrá que empezar de nuevo.

Si tomamos en cuenta las revoluciones árabes, las crisis del sistema financiero internacional, el colapso ecológico y el poderío de las oligarquías, ha habido muchos trastornos en el último cuarto de siglo. Bajo el flujo de esta avalancha, muchas cosas cambiaron en el mundo. Pero, ¿cuál fue, según usted, la transformación íntima del ser humano en este período? ¿Cuál ha sido la dosis de inocencia que perdimos?

Lo que cambió más profundamente es la división subjetiva. Las elecciones fundamentales a las que estuvieron confrontados los individuos durante el primer período estaban aún dominadas por la idea de la alternativa entre orientación revolucionaria y democracia y economía de mercado. Dicho de otra forma, estábamos en la constitución del debate entre totalitarismo y democracia. Ello quiere decir que todo el mundo estaba bajo el influjo del balance de la experiencia histórica del siglo XX.

A escala mundial, esta discusión, que adquirió formas distintas según los lugares, se focalizó en cuál podría ser el balance de este siglo XX. ¿Acaso hay que condenar definitivamente las experiencias revolucionarias? ¿O acaso hay que abandonarlas porque fueron despóticas, violentas? En este sentido, la pregunta era: ¿debemos o no unirnos a la corriente democrática y entrar en la aceptación del capitalismo como un mal menor? La eficacia del sistema no consistió en decir que el capitalismo era magnífico sino que era el mal menor. En realidad, aparte de un puñado de personas, nadie piensa que el capitalismo es magnífico.

Hace 20 años estábamos en ese contexto, o sea, la reactivación de una filosofía inspirada por la moral de Kant. O sea, no había que tener grandes ideas de transformación política voluntaristas porque ello nos conduce al terror y al crimen: lo que había que hacer era velar por una democracia pacificada dentro de la cual los derechos humanos estarían protegidos. Hoy, esta discusión está terminada, y está terminada porque todo el mundo ve que el precio pagado por esa democracia pacificada es muy elevado.

Todo el mundo toma conciencia de que se trata de un mundo violento, pero con otras violencias, que la guerra sigue rondando todo el tiempo, que las catástrofes ecológicas y económicas están a la orden del día y que, encima, nadie sabe a dónde vamos. ¿Podemos acaso imaginar que esta ferocidad de la concurrencia y esta constante sumisión a la economía de mercado duren aún durante varios siglos? Todo el mundo siente que no, que se trata de un sistema patológico. Se ha revelado que este sistema, al que nos presentaron como un sistema moderado, sin dudas en nada formidable pero mejor que todo lo demás, es un sistema patológico y extremadamente peligroso. Esa es la novedad. No podemos tener más confianza en el futuro de esta visión de las cosas. Estamos en una fase de intervalo, incierta. Se introdujo la hipótesis de una suerte de humanismo renovado al que podríamos llamar un humanismo de mercado, el mercado pero humano. Creo que esa figura, que sigue vigente gracias a los políticos y a los medios, ha muerto. Es como la Unión Soviética: estaba muerta antes de morir. Creo que, en condiciones diferentes y en un universo de guerra, de catástrofes de competencia y de crisis, esta idea del capitalismo con rostro humano y de la democracia moderada ya ha muerto. Ahora será necesario no ya arbitrar entre dos visiones constituidas sino inventar una.

¿De esa ambivalencia proviene tal vez la sensación de que las jóvenes generaciones están como perdidas, sin confianza en nada?

Eso es lo que siento en la juventud de hoy. Siento que la juventud está completamente inmersa en el mundo tal como es, no tiene idea de otra alternativa, pero al mismo tiempo está perdiendo confianza en este mundo, está viendo que, en realidad, este mundo no tiene porvenir, carece de toda significación para el porvenir. Creo que estamos en un período donde las propuestas de ideas nuevas están al orden del día, incluso si una buena parte de la opinión no lo sabe. Y no lo sabe porque aún no llegamos al final de este agotamiento interno de la promesa democrática. Es lo que yo llamo el período intervalo: sabemos que las viejas elecciones están perimidas, pero no sabemos aún muy bien cuáles son las nuevas elecciones.

Aunque a los lectores les resulte sorprendente en un autor resueltamente político como usted, uno de sus libros más universalmente conocidos es sobre el amor. Se trata de una meditación de una conmovedora sabiduría. Para un filósofo comprometido con la acción política y cuyo pensamiento integra las matemáticas, la aparición del tema del amor es poco común.

El amor es un tema esencial, una experiencia total. El amor está bajo la amenaza de la sociedad contemporánea. En el amor lo fundamental está en que nos acercamos al otro con la condición de aceptarlo en mi existencia de forma completa, entera. Eso es lo que diferencia al amor del interés sexual. El interés sexual se fija sobre lo que los psicoanalistas llamaron “los objetos parciales”, es decir, yo extraigo de los otros emblemas fetiche que me interesan y suscitan mi excitación deseante. No niego la sexualidad, al contrario. La sexualidad es un componente del amor. Pero el amor no es eso. El amor es cuando estoy en estado de amar, de estar satisfecho y de sufrir y de esperar a propósito de todo lo que viene del otro: la manera en cómo viaja, su ausencia, su llegada, su presencia, el calor de su cuerpo, mis conversaciones con él, sus gustos compartidos. Poco a poco, la totalidad de lo que el otro es se vuelve un componente de mi propia existencia. Esto es mucho más radical que la vaga idea de preocuparme por el otro. Es el otro con la totalidad infinita que representa, y con quien me relaciono en un movimiento subjetivo extraordinariamente profundo.

¿En qué está el amor amenazado por los valores contemporáneos?

Porque el amor es gratuito y, desde el punto de vista del materialismo democrático, injustificado. ¿Por qué habría de exponerme al sufrimiento de la aceptación de la totalidad del otro? Lo mejor sería extraer de él lo que mejor corresponde a mis intereses inmediatos y mis gustos y desechar el resto. El amor está amenazado porque se lo distribuye en rodajas. Observemos cómo se organizan las relaciones en esos portales de Internet, allí donde la gente entra en contacto: el otro ya está pre-cortado en rodajas, un poco como la vaca en las carnicerías. Sus gustos, sus intereses, el color de sus ojos, si tiene los cabellos largos o cortos, es grande o pequeño, es amarillo o negro. Vamos a tener unos 40 criterios y al final de ellos vamos a decirnos: esto es lo que compro. Eso es todo lo contrario al amor. El amor es justamente cuando, en cierto sentido, no tengo ni la menor idea de lo que estoy comprando.

Y frente a esa modalidad competitiva de las relaciones, usted proclama que el amor debe ser reinventado para defendernos, que el amor debe reafirmar su valor de ruptura y de locura.

El amor debe reafirmar el hecho de que está en ruptura con el conjunto de las leyes ordinarias del mundo contemporáneo. El amor debe ser reinventado como valor universal, como relación a la alteridad, a aquello que no soy yo. El amor implica una generosidad que es obligatoria. Si yo no acepto la generosidad, tampoco acepto el amor. Hay una generosidad amorosa que es inevitable, estoy obligado a ir hacia el otro para que la aceptación del otro en su totalidad pueda funcionar.

La política no está muy alejada de todo esto. Para usted, en la acción política hay una dimensión del amor.

Sí, incluso puede resultar peligroso. Si buscamos una analogía política del amor diría que, al igual que en el amor donde la relación con una persona tiene que constituir su totalidad existencial como componente de mi propia existencia, en la política auténtica es preciso que haya una representación entera de la humanidad: en la política verdadera, que también es un componente de la verdadera vida, hay necesariamente esa preocupación, esa convicción según la cual estoy ahí en tanto que representante y agente de toda la humanidad. Igual que en el amor, donde mi preocupación, mi propuesta, mi actividad, están ligadas a la existencia del otro en su totalidad. Creo que el proyecto de pareja puede ser un arma contra los valores corrientes si no se disuelve, si no se metamorfosea en un proyecto que terminaría siendo en el fondo la acumulación de los intereses de unos y otros. No hay que perder el rumbo de nuestra experiencia. No hay que ceder. El mundo se recrea a partir de la experiencia amorosa. De esa forma salvaremos la idea y sabremos qué es exactamente la felicidad. No soy un asceta. No estoy por el sacrificio. La construcción amorosa es la aceptación conjunta de un sistema de riesgos y de invenciones.

Usted también introduce una idea peculiar y maravillosa: debemos hacer todo para preservar lo excepcional que nos ocurre.

Ahí está el sentido completo de la vida verdadera. Una vida verdadera se plasma cuando aceptamos los regalos peligrosos que la vida nos hace. La existencia nos hace regalos pero, la mayor parte de las veces, estamos más espantados que felices por esos regalos. Creo que aceptar eso que nos ocurre y que parece raro, extraño, imprevisible, excepcional, que sea el encuentro con una mujer, o sea Mayo del ’68, aceptar eso y las consecuencias de ello, eso es la vida. Eso es la verdadera vida.



martes, 15 de mayo de 2012

Experiencias extracorporales: Engaños de nuestro cerebro?


En el año 1955, mientras realizaba una operación de epilepsia, el neurocirujano canadiense Wilder Penfield estimuló una zona del cerebro de su paciente que le provocó un sobresalto. “Estoy abandonando mi cuerpo”, aseguró el sujeto mientras el médico estimulaba eléctricamente su giro angular. Aquella fue la primera demostración de que muchas de las impresiones supuestamente paranormales que experimentan algunas personas tienen una base neurológica que puede explicar el fenómeno. Décadas de experimentos y estimulación cerebral han llevado a los neurocientíficos a identificar las zonas del cerebro y los procesos que entran en acción durante una de estas experiencias. Abducciones, encuentros demoníacos, auras y demás experiencias místicas pueden tener una explicación científica algo más prosaica pero no menos fascinante. Éstas son algunas de las respuestas que da la neurociencia.

“Estoy en el techo”

“Si nos estimulan la corteza parietal derecha con un electrodo (mientras estamos despiertos y conscientes)”, escribe el prestigioso neurocientífico V. S. Ramachandran, “por un instante parecerá que flotamos cerca del techo y veremos nuestro cuerpo abajo”. La experiencia de abandonar el propio cuerpo no sólo está asociada con las vivencias cercanas a la muerte, el consumo de algunas drogas como la ketamina o situaciones extremas como las que viven los pilotos de caza, también ha sido recreada en el laboratorio. La clave está en estimular una zona concreta del hemisferio derecho del cerebro conocida como giro angular.

Siguiendo los pasos del pionero Wilder Penfield, el neurólogo suizo Olaf Blanke, del Hospital Universitario de Ginebra, ha comprobado los efectos de la estimulación de esta zona en alguno de sus pacientes. En diciembre del año 2000, una mujer de 43 años llamada Heidi entró en el quirófano del doctor Blanke para tratar de encontrar una solución a su epilepsia. Como en otros muchos casos, los médicos colocaron decenas de electrodos en su cerebro y los fueron activando alternativamente hasta llegar al giro angular. La mujer se detuvo entonces y les dijo a los doctores que se encontraba en el techo del quirófano y que veía su propio cuerpo desde allí arriba. “Estoy en el techo”, exclamó, “estoy mirando hacia abajo, a mis piernas. Les veo a los tres”.

En el año 2007, The New England Journal of Medicine publicó una experiencia parecida a cargo de médicos británicos y holandeses. Una mujer de 63 años aquejada de tinnitus (un ruido persistente en el oído) reportó que estaba saliendo de su cuerpo cuando los electrodos estimularon su giro angular, y que se encontraba a sí misma desplazada 50 centímetros por detrás de su cuerpo y un poco a la izquierda. Las experiencias duraban alrededor de 17 segundos y se descartó cualquier efecto placebo.

¿Qué sucede durante estos breves períodos de tiempo en que uno se siente fuera de su cuerpo? Los científicos aseguran que estas áreas del cerebro están directamente relacionadas con la percepción que tenemos de nosotros mismos, la orientación y el equilibrio vestibular. Una estimulación del giro angular derecho puede alterar esta percepción y provocar esta especie de ilusión de encontrarse fuera de uno mismo. ¿Y las personas que lo experimentan sin estimulación “artificial” de la zona? “Una explicación del fenómeno”, escribe Sandra Blakeslee en su libro “El mandala del cuerpo” (La liebre de marzo, 2009), “es la alteración en el flujo sanguíneo. Grandes arterias convergen cerca del giro angular dentro de nuestro cerebro. Si algo comprime esta área, nuestras sensaciones corporales pueden llegar a desorientarse. Podemos llegar a sentir que nuestro cuerpo está flotando sobre la mesa de operaciones o la escena de un accidente de tráfico”.

Una luz al final del túnel

James Whinnery es cirujano de la Marina estadounidense y lleva desde los años 70 realizando pruebas con pilotos de cazas. Para ello utiliza una centrifugadora con un brazo de 15 metros y una pequeña cabina que gira a toda velocidad y simula las fuerzas G que tienen que soportar los pilotos durante el vuelo. Durante los últimos veinte años, Whinnery ha sometido a la prueba a más de 500 pilotos para estudiar el fenómeno conocido como “black out”, el momento en que el cerebro de los pilotos empieza a quedarse sin oxígeno, se produce la visión de túnel y terminan perdiendo el conocimiento. De los 500 pilotos, al menos 40 vivieron la experiencia de salir de su propio cuerpo y algunos relatan experiencias parecidas a las cercanas a la muerte.

Durante las pruebas, los pilotos han llegado a alcanzar hasta 12G durante unos instantes, cerca del límite que les provocaría la muerte. Cada desmayo dura un promedio de entre 12 y 24 segundos y los pilotos relatan experiencias parecidas a las que otros compañeros han vivido alguna vez en vuelo: verse fuera del avión, sentado en un ala, o colocados junto encima de la cabina mientras se ven a sí mismos desde arriba. Entre el 10 y el 15% relatan experiencias similares a las cercanas a la muerte, con la característica luz al final de un túnel.

Esta experiencia tan común entre las personas que han sobrevivido a un accidente grave aún no tiene una explicación oficial, pero son muchos los indicios que apuntan a que la respuesta está en el cerebro. Algunos investigadores, como el doctor Richard Strassman, de la Universidad de Nuevo México, aseguran que la glándula pineal segrega un alucinógeno natural llamado Dimetiltriptamina (DMT) que produciría la experiencia del túnel y las visiones. Otros, como el doctor Birk Engmann, de la Universidad de Leipzig, aseguran que la ausencia de riego sanguíneo (anoxia) está detrás del carrusel de visiones que se desatan en el momento que precede a la muerte. La sensación placentera o de euforia, también descrita por los pilotos antes de los desmayos, se atribuye a la segregación de sustancias como la dopamina o la serotonina, aunque aún no está claro cuál es la respuesta exacta que está detrás de todos estas experiencias.

La doctora Willoughby B. Britton, de la Universidad de Arizona, ha hecho un estudio que plantea una tesis aún más atrevida. Para su experimento tomó a 23 sujetos que habían tenido una experiencia cercana a la muerte y un grupo de control sin experiencia ni ningún tipo de estrés post-traumático. Tras escanear sus cerebros mientras dormían, descubrió que los patrones de sueño de unos y otros eran muy diferentes y encontró que una parte significativa (hasta un 20%) de los que habían visto la luz al final del túnel mostraban el mismo patrón en el lóbulo temporal que los enfermos de epilepsia y mayor actividad en la zona asociada con las vivencias místicas y religiosas. En su opinión, estas diferencias son significativas e indican que la diferencia de actividad en el lóbulo temporal tiene que ver con las alucinaciones generadas durante las experiencias cercanas a la muerte.

¿Auras? ¿Energía? No, sinestesia

Si hacemos caso a los parapsicólogos, parece que los seres humanos caminamos por la vida irradiando un halo de “energía vital” a nuestro alrededor que ellos conocen como “aura”. Aparte de que la existencia del alma o de los “chakras” no se sostiene empíricamente, la ciencia empieza a encontrar otras posibles explicaciones a la percepción del fenómeno en algunas personas, relacionadas con una propiedad del cerebro conocida como sinestesia. El grupo de investigación de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Granada lo define como “una facultad poco común que tienen algunas personas, que consiste en experimentar sensaciones de una modalidad sensorial particular a partir de estímulos de otra modalidad distinta”. Es decir, personas que ven una letra o una nota musical y la asocian automáticamente a un color, entre otras sensaciones.

Un estudio publicado en 2004 por el doctor Jamie Ward, de la Universidad de Londres, documentaba el caso de una paciente capaz de identificar auras de colores sobre las personas debido a un caso de sinestesia emoción-color. A pesar de que ella no creía tener ningún tipo de poder sobrenatural, identificaba las personas a las que conocía con un color determinado y esta respuesta emocional le hacía ver un “aura” alrededor de ellos cuando los tenía frente a sí. Algunos neurocientíficos se plantean si este modo de sinestesia no puede estar detrás del fenómeno conocido durante siglos como aura. De este modo, lejos de tener que ver con vagas energías y espíritus indetectables, el aura tendría su origen en una peculiaridad del lóbulo parietal de algunas personas.

En cualquier caso, cada vez que se ha sometido públicamente a prueba la supuesta capacidad de uno de los autoproclamados “detectores de auras” los resultados han dado la razón a los escépticos. El mago James Randi llevó a uno de estos individuos a su programa y no fue capaz de asociar correctamente las personas que se escondían detrás de un biombo con sus respectivos halos energéticos. En otros casos, los supuestos videntes no han sido capaces de saber siquiera que lo que se escondía detrás del biombo no era una persona sino un maniquí.

Íncubos, abducciones y falsos recuerdos

Algunas de las experiencias esotéricas más conocidas tienen como protagonistas a los llamados “visitantes de dormitorio”. Criaturas demoníacas que poseen nuestro cuerpo, alienígenas que nos secuestran en mitad de la noche y nos someten a todo tipo de pruebas o vejaciones. Afortunadamente, si usted ha tenido una de estas experiencia parece casi descartado que sufra un trastorno mental grave. Lo que indica la ciencia es que casi con total certeza ha sido víctima de un episodio de “parálisis del sueño” y de una alucinación hipnogógica.

Mientras dormimos, nuestro cuerpo queda parcialmente paralizado, entre otras cosas, para evitar sobresaltos innecesarios y que nos pongamos a dar pedales si soñamos que estamos subiendo el Tourmalet. En ocasiones, en este estado “hipnogógico”, la persona recobra momentáneamente la conciencia y sigue paralizado durante un buen rato. En este estado entre la vigilia y el sueño se producen alucinaciones bien documentadas en los laboratorios del sueño. La persona no se puede mover y siente que la trasladan o que seres imaginarios la secuestran y manipulan. Aunque la víctima asegura estar despierta y recordar todo lo que sucedía a su alrededor, los experimentos demuestran que buena parte de los sujetos ni siquiera abre los ojos.

Estas alucinaciones han sido interpretadas de diferente manera en función de la época y la cultura. Durante siglos, en Europa, las víctimas de este fenómeno hablaban de visitas de íncubos y súcubos, o de brujas que les llevaban a volar en plena noche. En China se interpreta como la visita de un fantasma inoportuno, en Nigeria es un “demonio en tu espalda” y en Turquía es una criatura que se sienta en el pecho y roba la respiración. En la sociedad occidental, al cambiar los parámetros culturales, se cree que muchos de los testimonios de supuestas abducciones alienígenas no son más que una reinterpretación de este mito causado por la parálisis del sueño y por el fenómeno de los “falsos recuerdos”.

Jesucristo en una tostada

La evolución de nuestro cerebro le ha llevado a desarrollar algunas características muy peculiares pero esenciales para nuestra supervivencia. Por un lado tiende a recopilar los fragmentos de información y a completar los huecos, y por otro es especialmente bueno en el reconocimiento de caras. Éstas y otras características explican un fenómeno conocido como “pareidolia”, el que lleva a algunas personas a distinguir la cara de un santo en las humedades del techo o los ojos y la boca del hombre en la Luna. Es decir, vemos caras o patrones reconocibles donde sólo hay estímulos al azar.

Nuestra capacidad para juntar información e interpretarla puede habernos proporcionado una ventaja evolutiva. Para explicarlo, siempre se pone el ejemplo del hombre primitivo que ve varias manchas amarillas tras un matorral y cuyo cerebro decide interpretar que detrás hay un tigre: es probable que el que no reuniera la información a tiempo no consiguiera que sus genes llegaran muy lejos. Por otro lado, la capacidad para reconocer caras frente a cualquier otra disposición geométrica en el espacio, se ha comprobado sistemáticamente en los bebés y tiene un componente innato.

De acuerdo con la neurociencia, el fenómeno psicológico de la pareidolia está detrás de experiencias paranormales tan variadas como las apariciones marianas, la visión de ovnis o las experiencias con fantasmas. Como sucedía con las visiones de dormitorio, tendemos a interpretar estos sucesos en función de unos patrones culturales que ya tenemos y que el cerebro utiliza a modo de filtro. Este tipo de ilusiones no son solo visuales, sino también auditivas. El famoso experimento del psicólogo Christopher French, que en España emula con gran éxito el periodista Luis Alfonso Gámez, consiste en reproducir un fragmento al revés de una canción de Led Zepelin ante un auditorio. Cuando el experimentador da unas pautas para interpretarlo en términos satánicos, nuestro cerebro ya no puede dejar de oírlo.

Todos estos fenómenos, y muchos otros, empiezan a ser aclarados a la luz de la neurociencia y otras ramas experimentales. Aún queda un largo camino por recorrer, pero el conocimiento de nuestro cerebro permitirá algún día conocer perfectamente los mecanismos que nos llevan a extremos como la visión de alienígenas, fantasmas y a generar todo tipo de supersticiones. Hasta entonces, no podemos más que agarrarnos a lo que dicen los experimentos y los hechos que se pueden probar en un laboratorio. Si existe algo real fuera de nuestras propias imaginaciones, sin duda se investigará. Hasta entonces habrá que descartar todo aquello que se mueve en esa difusa frontera que separa nuestras creencias de las alucinaciones.

Publicado por Caalf




lunes, 7 de mayo de 2012

Líder carismático


El carisma se puede definir como una facilidad innata de hacerse querer, es un poder de atracción, es puro magnetismo personal.

El carisma tiene un fundamento esencialmente genético:

Unos (pocos) nacen con carisma y otros (la mayoría) no.

No obstante, aunque resulta muy difícil adquirirlo, sí se pueden aprender ciertas técnicas que permiten suplir parcialmente su ausencia o a realzar aún más el carisma que uno ya posee.

Es muy difícil precisar por qué una persona tiene carisma y otra no, pero la realidad es que el primero "enamora" y el segundo produce "indiferencia".

El líder carismático genera admiración.

El carisma facilita enormemente el camino hacia el liderazgo, si bien no es una condición indispensable:

Se puede ser un extraordinario líder sin tener carisma y se puede tener muchísimo carisma y no ser un líder.

La característica que define a un líder carismático es su capacidad de seducir, tiene una personalidad enormemente atractiva con la que consigue atraer a los demás miembros del grupo.

El carisma permite unir el grupo alrededor del líder.

El líder carismático suele ser también un gran comunicador, tiene un poder natural de persuasión.

Ante el líder carismático el equipo suele perder cierta objetividad. El líder carismático disfruta normalmente de un juicio benévolo por parte de sus subordinados.

Se le "perdonan" los fallos y se mitifican sus logros.

El problema que plantea el líder carismático es que la organización puede hacerse excesivamente dependiente de él.

Es muy difícil encontrar a un sustituto ya que eclipsará a cualquier aspirante a sucederle.

Un peligro que acecha especialmente al líder carismático es la facilidad de caer en el endiosamiento.

El grupo le rinde tanta pleitesía que no es extraño que pierda el sentido de la realidad.




miércoles, 2 de mayo de 2012

SOBREVIVENCIA DE LA CULTURA TAINA


 Dr. Pedro J. Ferbel Azcarate

El Dr. Pedro J. Ferbel Azcarate, Estadounidense, es antropólogo y arqueólogo, doctorado por la Universidad de Minnesota, Estados Unidos.  Desde 1993 hasta 1999 trabajaba en la República Dominicana como investigador principal, instructor y curador del Archivo Histórico de Santiago, y director de muchos proyectos arqueológicos y ecológicos, como el Proyecto Arqueológico de Chacüey, Caballo Loco Tours, y La Ruta de Colón.  Es un charlista y escritor de la herencia taína y está muy activo en su comunidad con la cultura latina y asuntos sociales.

Introducción

Históricamente, la identidad nacional de la República Dominicana ha sido basada en los relatos del Colonialismo Español acerca de la extinción de la gente indígena y en las ideologías del progreso y la civilización que están ubicadas dentro de la visión de la Hispanidad y Catolicismo.
Así que los dominicanos están desconectados de sus antepasados y de su herencia cultural indígena, africana y afro-mestiza criolla. [1] En esta ponencia, estoy evaluando la sobrevivencia de la cultura Taína basando el trabajo en dos estudios importantes: "La Herencia Indígena en la Cultura Dominicana de Hoy" de Bernardo Vega (1981), e "Indigenismo, Arqueología, e Identidad Nacional" de Manuel García Arévalo (1988).

Mis estudios sugieren que hay herencia cultural significativa de origen Taíno que ha persistido hasta hoy en día. Esta herencia, junto a las pruebas históricas de la sobrevivencia Taína presentada por mis colegas Lynne Guitar y Jorge Estévez, me ha llevado a la conclusión de que el pueblo Taíno nunca ha sido extinguido, pero sobrevivía en los márgenes de la sociedad colonial hasta el presente. [2]

En resumen, la historia de la extinción Taína nunca ha sido verdadera. Más bien, la cultura Taína es la raíz más fuerte de la mezcla Afro-Mestiza Criolla Dominicana. Antropología nos enseña que no existe una raza "pura" ni una cultura "pura"—con cada generación la composición de una población cambia. Entonces, podemos decir que aunque el físico de los dominicanos es “mezclada,” “mestizada,” o “mulattada”—multi-biológica—todos de ellos comparten una herencia común, simplemente al practicar las formas culturales tradicionales. Aunque los   dominicanos hablan español, no significa que sus raíces vienen de España. Además, aunque la gente no use plumas en su pelo, no significa que no son indígenas. Y, aunque una persona quiere celebrar sus raíces Taínas, no significa que ellos quieren negar sus antepasados africanos o europeos.[3]
Hoy en día, como profesores, investigadores y estudiantes, tenemos que tomar la responsabilidad de re-examinar críticamente la historia de la extinción Taína desde un punto de vista lejos de la política racista y agendas nacionalistas. En esta manera, podemos abrir la puerta para que todos los dominicaños puedan entender su propia historia, identificar con sus propios ancestros, celebrar su cultura tradicional, y utilizar esta conociencia pare encontrar un camino que conduce a un futuro post-colonial.[4]
 
Herencia Cultural Taína

Mi conocimiento de la herencia cultural Taína viene de cinco años trabajando en el Cibao, en la región noroeste de la Republica Dominicana. Yo vine por primera vez a la República Dominicana en 1992 para hacer investigaciones sobre la conmemoración del quintocentenario de Colón. En aquel tiempo, yo asumí que lo que leía en los libros y revistas sobre la extinción de los Taínos era la verdad. Se ve los indios en formas romantificados, petrificado en el pasado pre-Colombino, congelado en tiempo (Figura 1).

Entonces yo me sorprendí cuando vi muchas formas culturales fuertemente Taíno en la vida cotidiana dominicana, en particular en el campo (Figura 2). Pero también me di cuenta de la ironía y contradicción de muchos Dominicanos quienes practican y viven en maneras culturales Taínas pero no están identificados con esa cultura. De hecho, esa gente tenía vergüenza de esta cultura porque pensaba que la cultura indígena es primitiva y subdesarrollada.

Al mismo tiempo, la herencia arqueológica estaba destruída y olvidada (Figura 3), la historia y la cultura eran tópicos de interés solamente para la gente de clase alta, y había pocos recursos disponibles con que las comunidades podían desarrollar sus actividades culturales tradicionales. Comencé a entender como la cultura tradicional de Quisqueya existía en oposición a las realidades económicas de la "modernización". En otras palabras, desarrollo hacia una economía moderna significa movimiento fuera de la cultura tradicional dominicana y la herencia Taína.[5]
 
"Herencia" puede definirse como el legado cultural y biológico que la gente contemporánea ha llevado en su pasado ancestral y que forma una parte de su identidad comunal en el presente. La herencia Taína esta ubicada en la Republica Dominicana en muchas formas, incluyendo el idioma, agricultura, comida tradicional, conocimiento medicinal y de las hierbas, tecnologías, artesanías, arquitectura, creencias espirituales, vida familiar, fiestas, cultura popular y genes sanguíneos (Ferbel 1995;García Arévalo 1988; Vega 1980; Weeks y Ferbel 1994). Esta herencia Taína ha sido pasada de generación en generación con orígenes de gente de lengua Arahuaca quienes emigraron al Caribe desde el valle del rió Orinoco unos 1,500 años antes de la colonización Española. Los arqueólogos creen que había una cultura Taína distinta, desarrollada en el Caribe por el año 600 B.C. y floreció por 900 años antes de Colón (Rouse 1992; Weeks y Ferbel 1994). Con el entendimiento de esta escala de tiempo, no es sorprendente que los Taínos tenían una cultura bien plantada con un entendimiento profundo del paisaje y medioambiente del Caribe. El impacto de la Colónización Europea del siglo XV fue devastador para los Taínos y cambio drásticamente la estructura de sus modos de vida. Confrontados con enfermedades mortales extranjeras, forzados en sistemas dominantes de poder social, económico y político, se les perdieron sus derechos a la tierra, a la expresión libre y en muchos casos a la misma vida, los Taínos tenían que crear maneras radicales para sobrevivir. La resistencia tenía muchas formas. Muchos Taínos peleaban contra los invasores que tenían ventaja, pues venían con armas de fuego, espadas, caballos, perros, y trampas. Muchos Taínos se escondieron en comunidades aisladas cimarrones, junto con esclavos Africanos fugados, lejos de los pueblos Coloniales y plantaciones. Otros estaban forzados en esclavitud y posiciones de trabajo, y Vivian lado a lado de los africanos y españoles. Una estrategia para sobrevivir es la invisibilidad. Los Taínos no mostraban su identidad y así podían sobrevivir en su nueva situación. [6] El historiador dominicano Frank Moya Pons (1992:137) muestra que durante el período de la colonización Española, comenzó un proceso de "transculturización" donde los Taínos se mezclaron con la población española, junto con esclavos Africanos, dando luz a una nueva cultura criolla. Se muestra en el censo de los archivos de 1514 que 40% de los hombres españoles tenían esposas Taínas (Moya Pons 1992:135). Interacciones entre Africanos y Taínos están documentadas en archivos de plantaciones y en descripciones de comunidades cimarrones (García Arévalo 1990:275). Más allá, la historiadora Lynne Guitar (1998) muestra la marginalización histórica de los Taínos, comenzando con los escritos del Padre de Las Casas en el siglo XVI. Se declararon extintos los Taínos en documentos oficiales—con el propósito de legitimar el control colonial y para racionalizar la importación de esclavos Africanos. Al mismo tiempo, referencias de indios y Taínos continuaban apareciendo en testamentos y procedimientos legales, mostrando su sobrevivencia en la sociedad colonial.[7] A través del tiempo, una población campesina, pobre pero con tierra, se desarrolló del grupo original de indígenas, Africanos y Europeos. Ellos continuaban compartiendo cultura y sangre, haciendo sus propias comunidades. Como éstas comunidades estaban luchando para sobrevivir en la tierra, ellos tenían que usar todo su conocimiento cultural. Naturalmente ellos buscaban su herencia Taína, porque representaba muchas generaciones de sabiduría, tradición, e historia oral de la tierra. Esto aún sigue para los dominicanos de hoy, especialmente en el campo agrario. La próxima sección de este papel intenta dar un resumen parcial de la herencia Taína para mostrar la fuerza cultural que sigue existiendo.[8]

Ejemplos Lingüísticos de la Herencia Taína

La República Dominicana usa el nombre indígena "Quisqueya" como referencia a su país. A los dominicanos les gusta llamarse "Quisqueyanos". Este nombre también aparece en las primeras palabras del Himno Nacional Dominicano: "Quisqueyanos valientes..." [9] El idioma español tiene unos centenares de palabras que vienen del idioma Arahuaca indígena del Caribe. Esas palabras son más que nombres de objetos, lugares, flora y fauna que no existían en el idioma español, por ejemplo canoa, huracán, hamaca, caimán, barbacoa, tabaco, maraca, iguana, manatí. También hay muchas palabras y expresiones que son indígenas en origen y que se usan comúnmente, como; mabí (un jugo natural), macana (arma de policía), y macuto (mochila de mano). La frase Taína "un chin" o "chin-chin" significa una cantidad pequeña, y es tan común como la frase española "un poquito". El uso de esas palabras y expresiones sugieren una relación compleja entre las culturas.[10] Muchos, o tal vez la mayoría, de las ciudades, campos, ríos, y lomas de la isla llevan nombres indígenas, incluyendo: Amina, Bao, Bonao, Cotuí, Cutupu, Dajabón, Damajagua, Guajaca, Guayubín, Inoa, Jacagua, Licey, Magua, Maguana, Mao, Nagua y Samaná. La majaría de los ríos tienen nombres Taínos, incluyendo: Haina, Maimón, Ozama, Sosua, Tireo, y Yaque. La mayoría de los árboles y frutas tienen nombres Taínos como: Anacajuita, Caimito, Cajuil, Cana, Caoba, Ceiba, Cuaba, Guacima, Guaño, Guao, Guayaba, Guanábana, y Guayacán. Además de flora, hay cientos de insectos, aves, peces, y otros animales conocidos por nombres Taínos. Incluyendo: Bibijagua (hormiga), Comején (termita), Carey (tortuga marina), Hicotea (tortuga de rió), Guaraguao (águila) y Haiba (cangrejo).[11] A través del proceso de mestizaje, donde los hombres españoles colonizadores buscaban esposas Taínas, se formó un sistema de patriarquía. Por esta razón los apellidos Taínos no sobrevivieron. Pero los dominicanos usan nombres históricos de los Taínos para sus hijos. Ejemplos incluyen los políticos Caonabo Polanco y Hatuey Deschamps; y el músico Guarionex Aquino.[12] Muchos Dominicanos pueden distinguir un nombre Taíno por su sonido. Puede ser que el dialecto Dominicano de transformar palabras con terminación "-ado" hacia el sonido "ao" es un vestigio de pronunciación Taína (colorado = colorao). Sin embargo, de su verdadera historia, es cierto que existe una asociación romanizada con estas pronunciaciones de los campesinos y Taínos. Otro ejemplo es el uso de la "i" con palabras que terminan con una "r" (calor = caloi).[13] Es interesante que algunas palabras Taínas que se usan en otras partes del Caribe no se usan en la República Dominicana—se usan palabras españolas. Lechosa es un ejemplo. La palabra indígena es papaya. Aquí se usa la palabra española piña, y no la palabra indígena, yayama, y la palabra española cotorra en lugar de la indígena iguaca. Sin embargo, mucha gente sabe los nombres indígenas aunque no las usan. Hay algunos ejemplos donde se usan las dos palabras—indígenas y españolas—intercambiablemente, como la palabra española tarántula y la palabra Taína cacata (Figura 4). [14]

Algunas palabras indígenas han cambiado a través de los años, por ejemplo, un batey que originalmente describió una plaza ceremonial Taína, hoy día se refiere al lugar residencial de los haitianos en un ingenio de azúcar. Guácara originalmente se refería a una cueva o caverna y ahora describe un lugar o cosa de antigüedad. [15]
 
Agricultura

Muchos términos de agricultura tradicional tienen orígenes Taínos. La palabra conuco, aunque perdió su significado como un método de cultivo mixto parecido a la milpa indígena de América Central, ha retenido el concepto como un pedazo de tierra que se usa para la agricultura.

Es lamentable que los Dominicanos no han retenido el uso Taíno de montones o de agricultura elevada, y sufren de uno de los peores casos de pérdida de subsuelo en el Caribe (Ferguson, 1992). También es lamentable que los Dominicanos han usado demasiado la técnica "corta y quema".[16]

Muchos agricultores Dominicanos usan lo que se llaman los misterios o secretos espirituales de las plantas, incluyendo sembrando con el ciclo de la luna. Los Taínos también tenían un alto entendimiento de los ciclos de la naturaleza. Ese conocimiento agrícola se pasa de generación a generación. Es interesante ver que en algunas regiones, el día de la semana en particular influencia cuando es un buen día para sembrar. Esta práctica puede ser una manera transcultural de entender la división espiritual del mundo humano. Un ejemplo final de la agricultura que viene de tiempos precolombinos es el uso de la coa, que es la palabra indígena para un palo de sembrar que se usa hoy en día, aunque con punto de metal. [17]
 
 Yuca y Casabe

El tubérculo almidonado yuca es una parte central de la dieta contemporánea dominicana. Yuca dulce es un vívere, sancochada y servida por el desayuno y la cena muchas veces con huevos o un poquito de carne. Yuca crece bien en el suelo y también en la vida del Caribe. Puede crecer en lugares áridos y en las colinas. Este se conserva en el suelo por unos meses sin pudrirse. Esta era la clave para la sobrevivencia de los Taínos. Si venía un huracán, la yuca no era afectada bajo de la tierra. Uno de los dioses principales de los Taínos era Yucahuguama mariocati—su nombre muestra la importancia de la yuca a los Taínos. Los Dominicanos modernos se identifican con la yuca como lo más dominicano de sus víveres, al igual que los Taínos en el pasado.[18]

Preparando pan de casabe de la harina de yuca amarga es una tradición dominicana que tiene una fuerte conexión al pasado Taíno. Aunque era común en el pasado preparar casabe en las casas particulares, hoy la producción de casabe es principalmente para panaderías y pequeñas industrias que llevan su casabe a bodegas locales para todo el país. La tecnología en la producción de casabe no ha cambiado mucho a través de los años, y mucho de la terminología es igual que la de los Taínos. Se ralla con guayos (hoy usan cucharas y cuchillos para pelar la yuca y ralladores mecánicos), se cuela en un saco de cana (capacho) para eliminar el ácido ciogénico (anaiboa o almidón), que se colecciona dentro de hojas de palma en forma de canoa. La masa se pone a secar. Se cierne en un cedazo para preparar la harina (la catibía). Después, la harina se extiende encima de un burén con fuego abajo por diez minutos cada lado, hasta que esté bien quemadita (Figura 5). Se puede conservar casabe en esta forma por muchos meses. Así es un buen producto alimentario en un medioambiente húmedo tropical. Siempre hay casabe por la temporada navideña y la pascua, y está presente en la mesa dominicana. Es importante notar que en años recientes la disponibilidad de pan hecho de harina de trigo ha disminuido el uso de casabe en la dieta dominicana.[19]

Usos alternativos de harina de yuca han bajado en los últimos años, aunque unos productos todavía están en uso. Panecicos son palitos de harina de yuca con manteca de puerco, y se consideran una especialidad del Cibao. Las empanadas dominicanas se hacen muchas veces con masa de harina de yuca. Bolas de yuca se preparan fritas. Jojaldras son polvorones hechos de almidón de yuca. [20]
 
Cultura de la Comida y Uso de Tabaco

Mas allá de yuca hay muchos frutos y vegetales de origen indígena que se usan en la dieta dominicana. Esos incluyen guayaba, guanábana, piña, lechosa, yautía, batata, maní y ñame.

Otros frutos y vegetales que la gente come, pero son menos comunes, son el anón, mamón, caimito, jagua, jobo, y muchos otros. Ajíes son un ingrediente esencial para las habichuelas, y el popular salcocho dominicano que parece relacionado con la sopa indígena que se llama ajiaco.

Arepas parecen que son de origen indígena, y la sazón bija (achiote) es puramente indígena. El uso de esta especia roja ha bajado con la disponibilidad de sazones en paquetes y salsa de tomate enlatado.[21]

Cocinando en ollas de barro parece ser un estilo Taíno, aunque es más y más raro hoy. Es una manera de cocinar en que las habichuelas salen con más sabor.

La palabra bucán describe la técnica de ahumar carne, y la palabra barbacoa es bien conocida como una manera de cocinar carne. Todas las técnicas vienen de los Taínos.[22]

Vega (1987:100-101) documenta el uso de otra raíz indígena. Igual que la yuca, con la guáyiga se prepara un pan que se llama cholo, popular en el sur. Otra raíz, guayaro o ñame silvestre, aparece por todo el Cibao, aunque es poco conocido[23]

Los términos mabí y cacheo describen bebidas sin alcohol que tienen origen indígena que se producen con bejucos y palmas fermentadas.[24] El  tabaco viene de la cultura indígena y tiene un uso muy amplio en la República Dominicana, especialmente en el campo hoy en día. El tabaco es una parte integral de las ceremonias espiritistas. Fumándolo es como una ofrenda para los muertos y los santos.

También se usa en los cementerios y para adivinar el futuro. La industria del tabaco es una industria fuerte en la República Dominicana, y el consumo es alto por todo el país. Dominicanos fuman cigarros, puros y pipas; muchas tradiciones del uso de tabaco incluyen enrollar su propio tabaco (túbanos), o fumarse un tabaco compacto llamado anduyo en una pipa (cachimbo) o enrollado en papel de maíz (pachuche). [25]
 
  Medicina Natural

El conocimiento de la medicina natural viene por tradición oral. Mucho entendimiento de las propiedades de las plantas y maneras de saneamiento tienen una asociación Taína. Ejemplos de usos son numerosos, incluyendo el uso de hojas de calabaza para el dolor de dientes e hinchazón, el jugo de la cepa del maguey como antibiótico, y la hoja de guayaba para nausea. El tónico popular, mamajuana, tiene ingredientes como el bejuco de indio que tiene propiedades energéticas y estimulantes.

Hay verbalistas  y curanderos en cada campo, pero también casi todos los viejos saben algo de su propia experiencia con las plantas medicinales. Lamentablemente, en los años recientes, la gente está buscando drogas alopáticas y tratamientos rápidos en vez de los naturales.[26]

 Pesca

Las maneras de pescar indígena han sido bien documentadas por Vega (1987:105-106). Estas incluyen el uso de corales, envenenamiento temporáneo de ríos pequeños y charcos (algunas veces con el almidón de la yuca amarga), el uso de redes (nasas), y otras técnicas para localizar pescados y mariscos en aguas bajitas. Los siguientes peces y animales marinos tienen nombres Taínos: Carite, menjua, conjinua, jurel, dajao, guabina, macabi, tiburón, guatapana, lambí, burgao, y juey. En los últimos años, la pesca ha disminuido en su importancia debido a las presas, erosión de suelo y contaminación en general.[27]
 
Artesanías y tecnología

Cerámicas locales usan formas básicas de orígenes transculturales. Muy popular en el campo contemporáneo es el uso de tinajas, que son envases grandes para guardar agua. Alguna gente todavía conserva la tradición de poner una piedra indígena (piedra de rayo) en el fondo de la tinaja para proteger la casa y para mantener el agua limpia. Hay también vasijas redondas para cocinar, que se llaman ollas. Con la disponibilidad de cubos plásticos, y envases y ollas de metal, el uso de cerámicas en la cultura dominicana está bajando.[28]

Los Taínos tenían una tradición muy fuerte de carpintería y artesanía de madera. Los dominicanos se les pierden, progresivamente, sus habilidades de trabajar con la madera. Esa realidad es debido a la deforestación y la falta de muchas maderas finas, como la caoba y el ébano. Aún hay una producción de muebles finos que incluye mecedoras, que son bien conocidas, y sillas que están disponibles para visitantes y en las casas hasta los más pobres.[29]

Bateas son envases planos que se usan para cargar frutas. Su origen es Taíno y muchas veces están asociados con la lavo de oro en los ríos. Estas se siguen usando cuando el precio del oro sube. Las bateas, igual que las cerámicas, se usan menos por la llegada de envases plásticos. Los artesanos de bateas no tienen madera dura, y por eso tienen que hacer bateas de menos calidad que antes.

Algunos están experimentando para el mercado turístico, haciendo cucharas y tenedores decorativos de madera. Es interesante ver que la palabra batea aún se usa para las poncheras plásticas.[30]

Hay lugares por la costa y ciénaga donde gente todavía fabrica canoas y cayucos, embarcaciones chiquitas. La manera de hacer una canoa de una palma real, como un abrevadero para las vacas y puercos, está todavía en práctica en algunos campos. Esta tecnología es más y más rara porque es más fácil cortar ruedas de camión para la misma función. Es también interesante que esos abrevaderos se llaman canoas (Figura 6).[31]

Calabazas que se llaman higüeros, el nombre indígena, son de diferentes tamaños y formas, y los campesinos los usan como vasos para agua, tazones y envases (Figura 7). Macutos, bolsas de fibra de guana o cana, aún se usan, pero son menos apreciados por la disponibilidad de sacos de plástico y papel. Canastas hechas de bejuco, palmas, cabuya, y otras fibras nativas, se usan para envases. Fibras de cabuya aún se usan para hacer sogas y látigos, pero fibras sintéticas son cada vez más populares. El uso de algodón nativo ha desaparecido con la importación de tela. Las hamacas están hechas hoy con hilo de nilón, y las venden a los turistas. Para dominicanos, las camas han desplazado las hamacas. Finalmente, los carniceros usan fotutos, las “trompetas Taínas” que son caracoles de lambí, para indicar que tiene carne fresca y de qué tipo. Pero eso también está desapareciendo como una forma cultural.[32]

Arquitectura

La palabra bohío describe una casa campesina con techo de cana y paredes de yagua (palma real), que tiene orígenes Taínos. También describe un rancho, patio o estructura que tiene techo de cana o palma típica. Los bohíos tienen forma circular, como el caney indígena. Pero también pueden ser construidos en una forma rectangular. Cana se usa, si esté disponible, porque resiste el agua y dura hasta veinte años; además tiene propiedades de ventilación. También un techo indígena se aprecia por su belleza y se usa en discotecas, restaurantes, hoteles, y galleras. Bejucos pueden ser usados para enganchar una estructura, pero los clavos son más comunes. Además casa hecho de yagua de la palma real son Taina en origen (Figura 8).[33]
Folclor y Espiritualidad Popular

Hay muchas asociaciones con la herencia indígena en el folclor y la espiritualidad popular de los Dominicanos. Espíritus Taínos se reportan bañándose en ríos y caminando en las cuevas por todo el país. Muchos lugares de belleza natural o particularidad geológica están asociados con lugares indígenas o lugares de saneamiento. Muchos charcos en los ríos tienen nombres como El Charco de los Indios, y cuevas tienen nombres como Cueva de los Indios. A veces hay folclor alrededor de esos lugares, que son sitios peligrosos o sitios de saneamiento, y hay que respetarlos.[34]

Los sistemas de creencias sincréticas combinan imágenes indígenas dentro de ofrendas, altares y ritos. En botánicas se venden estatuas y velas con formas de indios para atraer suerte. Hierbas y flores como el copei y el tabaco se queman como incienso en contextos espirituales. Se usan pulseras en los bebés para protección. Piezas arqueológicas de los indígenas se usan en altares.[35]

Hay muchos cuentos de orígenes indígenas como la ciguapa, espíritu con pelo largo y con pies al revés, que camina por las noches asustando a la gente. [36]
 
Arte, Poesía y Literatura

En los campos de arte, poesía y literatura, los dominicanos han usado muchos temas indígenas (García Arévalo 1988). Trabajo de pintores cibaéños como Luis Muñós, Bottín Castellanos, y Gina Rodríguez usan temas Taínos y tecnología indígena en sus expresiones artísticas. Temas indígenas también aparecen en obras de poesía, literatura teatral y danza moderna. El merenguero Juan Luis Guerra, por ejemplo, usa muchos temas indígenas en su música—por ejemplo, hay una obra reciente que se llama Areito, nombre Taíno para una fiesta. En muchas canciones hace referencias a los Taínos, incluyendo los caciques Enriquillo y Anacaona. No podemos olvidar que el merengue y la bachata llevan instrumentos y ritmos indígenas, como es el uso de la güira.[37]

Identidad Popular

Tal vez la asociación más fuerte con el pasado indígena viene con el rasgo biológico conocido como el color "indio". Muchas cartas de identidad oficiales usan el término trigueño para describir el color de la mayoría de los Domicanos. Pero la palabra indio es el concepto más común para la tez Dominicana y de la raza de su gente. Este término, popularizado por Trujillo para separar los dominicanos de sus vecinos Haitianos, no es una palabra que trata de la herencia indígena, sino es una definición de la manifestación de ser criollo o multibiológico.[38]

Dobal (1989:25) escribió sobre cualidades físicas indígenas, temperamentos y sensualidad del origen Taíno, y sugiere que el pelo largo y lacio, ojos marrones y grandes, y la piel suave de las campesinas son de origen Taíno. Aunque estas descripciones parecen obvias por Dobal, las características físicas son subjetivas y no son confiables para interpretar generalizaciones culturales. También es muy difícil usar las descripciones que nos dejaron los españoles para describir la belleza física de los Taínos y entender como ellos parecían. Sin embargo, los rasgos físicos de una comunidad cultural son muchas veces conocidos por sus miembros. Muchos dominicanos piensan como Dobal que saben la fisonomía de los Taínos y la herencia biológica en los dominicanos de hoy.

Dobal sigue explicando que el dominicano tiene la herencia indígena por su amor a la libertad, la falta de ambición, el amor a su patria y el lugar de su nacimiento (Dobal 1989:26). La fortaleza y bravura es una cualidad de los Taínos asumido por los Dominicanos, y muchos campos que se conocen por el coraje de su gente son sitios donde se dice había mucha gente indígena.

La matrifocalidad es una característica descrita en documentos sobre los Taínos y que aún existe. Tal vez es el amor matrifocal que sugiere Dobal de estar en el lugar donde nació y creció.[39]

En la Republica Dominicana, las oportunidades históricas y contemporáneas de casamientos entre individuos de diferentes herencias Africanas, indígenas y Europeas han sido muy altas y han producido muchas mezclas biológicas en la población. Hay variaciones tremendas en rasgos "raciales", por ejemplo, textura de pelo, color de piel, y forma de cara. Los dominicanos conocen y hablan de la biología, diciendo que algunos parecen más "Negros", otros más "blancos", y otros más "indios". En este sentido, los Dominicanos son parecen como un pueblo multibiológico. No obstante, muchos dominicanos tienen combinaciones de rasgos raciales que lo hacen muy difícil saber su linaje biológico. Los dominicanos han inventado nombres de más de veinte diferentes apariencias físicas incluyendo: trigueño, indio, indio claro, indio oscuro, canelo, pinto, etc. Estas descripciones físicas no están basadas en ningún conocimiento de su descendencia biológica. O sea, en la misma familia apareces personas de diferentes colores. Es decir, no existe una cultura distinta negro-dominicana, indio-dominicana o blanco-dominicana. Si, existen diferencias regionales, pero en general las diferencias culturales son más fuertes dentro de los dominicanos ricos y pobres, y dentro de los Dominicanos de la ciudad y del campo, y esas diferencias no son tan grandes cuando se busca una identidad cultural común.
En conclusión, podemos ver que la cultura es más fuerte que el color de la piel. Y así es en otras comunidades indígenas contemporáneas como los Lumbee, Haliwa, Pequot, Lakota, Cherokee  etcétera, donde gente mezclada son igualmente indigena como los de supuestamente “sangre pura.” [40]

Cultura Popular

La imagen del Taíno se romantiza en la cultura nacionalista y capitalista Dominicana. El gobierno usa caciques Taínos como héroes nacionales en sellos y en la moneda. Hay imágenes que se usan en esculturas, en edificios, que muchas veces muestran esclavos encadenados.

Los indios son denigrados como mascotas vendiendo los siguientes productos: Soda Enriquillo, saladitas Guarina, ron Sibonei, galletas Hatuey.... El nombre Taíno es un adorno para los negocios. Una cerveza popular se llama Quisqueya. Para muchos dominicanos esos productos son la asociación más conocida de su pasado indígena. Al mismo tiempo, había imágenes hispanas para promover la identidad Dominicana. Cristóbal Colón es un héroe nacional oficialmente (Figura 9). [41]

Pero también muchos dominicanos piensan que es mala suerte (un fucú) decir el nombre de Colón.

La Isabela, una de las primeras Colonias Españolas, fundadas por Colón en la costa norte de la isla, tiene espíritus malos españoles. Estos ejemplos pueden ser interpretados como rechazos de la identidad española. Durante una protesta contra el quintocentenario, había literatura distribuida que decía "...vamos a conmemorar la resistencia indígena, negra y popular en la llegada de Colón" (Ferbel 1995:202) En ese tiempo yo vi una imagen que parecía simbólica de la identidad popular: San Miguel, vestido como un indio, con pelo largo y piel de color indio, estaba peleando contra el diablo, el cual tenía la cara de Colón y sus alas eran banderas de España y los Estados Unidos (Figura 10).[42]

Conclusión

En un sentido, la colonización española estaba victoriosa: declaraban que los Taínos estaban extintos y surgió una ideología nacionalista hispana que ha dominado discusiones de la identidad del país. Pero, con una reexaminación mas enfocada en la persistencia de formas culturales con orígenes Taínos, vimos su fortaleza. Las raíces de la cultura tradicional Dominicana son verdaderamente Taínas. Los dominicanos quienes reflexionan sobre la extinción de los Taínos que aprenden en las escuelas y en la cultura nacionalista, entienden que es un cuento parcial de su identidad. El profesor Dominicano Antonio de Moya (1993:10) escribió que "El genocidio Taíno es la gran mentira de nuestra historia... los Taínos dominicanos siguen viviendo 500 años después del contacto europeo".[43]

El camino que tomará la identidad Taína en la República Dominicana dependerá en dos factores: primero, la resistencia de los elementos culturales indígenas en contra de la cultura del Oeste, la cultura de desarrollo y globalización, y segundo, el trabajo de individuos y comunidades motivadas de examinar críticamente la composición de su identidad.[44]

Mi entendimiento es que la identificación con la herencia tradicional viene de la enseñanza de las madres y abuelas a sus hijos y nietos, del compromiso de los individuos en su comunidad, y del amor y respeto por el espíritu de la tierra donde la gente nace y ama a su hogar. Tal vez no es una cosa fácil para los dominicanos, Colonizados por años, viviendo en una nación "subdesarrollada" bajo un orden global. Como decimos en el Cibao, “No es fácil, compai’!” Pero para "Quisqueyaños valientes" con gran espíritu y siglos de resistencia, es tan natural decir, "No hay más na. ¡Hay que echarpa’lante!"[45]
 
 Referencias

Antonio de Moya, E. (l993). Animación sociocultural y polisíntesis en la transformación del sistema educativo Dominicano. La Revista de Educación1(2): 6-10. Barreiro, Jose (1989). Indians in Cuba. Cultural Survival Quarterly13(3):56-60. Dobal, Carlos (1989). El retrato de Espaillat y otros estudios históricos. Publicaciones ONAP, Santo Domingo. Ferbel, Peter J. (1995). “The Politics of Taíno Indian Heritage in the Post-Quincentennial Dominican Republic: When a Canoe Means More than a Water Trough.” Ph.D. Diss., University of Minnesota, Minneapolis. Ferguson, James (1992). The Dominican Republic Beyond the Lighthouse. Latin American Bureau, Washington D.C. García Arévalo, Manuel (1988). Indigenismo, arqueología, e identidad nacional. Museo del Hombre Dominicaño y Fundación García-Arévalo, Santo Domingo. Guitar, Lynne (1998). “Mything in Action”. Native Peoples. Vol. 12(1): 75-76. Moya Pons, Frank (1992). The Politics of Forced Indian Labour in La Espanola 1493-1520. Antiquity 66:130-139. Rouse, Irving (1992). The Taínos: Rise and Decline of the People who Greeted Columbus. Yale University Press, New Haven. Thomas, D.H., Ed. (1990). "Transculturation in Contact Period and Contemporary Hispaniola". InColumbian Consequences, Volume 2: Archaeological and Historical Perspectives on the Spanish Borderlands' Past, pp 269-280. Smithsonian Institution Press. Washington D.C. Vega, Bernardo (1981). La Herencia Indígena en la Cultura Dominicana de Hoy. In Ensayos Sobre Cultura Dominicana, pp. 9-53. Museo del Hombre Dominicano, Santo Domingo.(1987). Santos, shamanes y zemíes. Fundación Cultural Dominicana, Santo Domingo. Weeks, John M., P. J. Ferbel, K. Liss, F. Rosario, V. Ramirez (1994). Chacuey Archaeological Project: Report of the 1993 Investigations. Manuscript on file at the Museo del Hombre Dominicano, Santo Domingo.

-------------------- Autor
Dr. Pedro J. Ferbel Azcarate, estadounidense, es antropólogo y arqueólogo, doctorado por la Universidad de Minnesota, Estados Unidos.  Desde 1993 hasta 1999 trabajaba en la República Dominicana como investigador principal, instructor y curador del Archivo Histórico de Santiago, y director de muchos proyectos arqueológicos y ecológicos, como el Proyecto Arqueológico de Chacüey, Caballo Loco Tours, y La Ruta de Colón.  Actualmente es profesor de la Universidad de Pórtland, co-redactor del website Caribbean Amerindian Centrelink y co-redactor de su revista electrónica Kacike.  Es un charlista y escritor de la herencia taína y está muy activo en su comunidad con la cultura latina y asuntos sociales. Adjunct Assistant Professor
Black Studies
Portland State University
P.O. Box 751, Portland, OR 97207-0751
United States of America
Telephone: (503) 234-9525  (503) 725-4003
Archivo Histórico de Santiago
Encargado, Dpto. Antropología y Arqueología
#124 C, Restauración, Santiago, República Dominicana
E-Mail: pferbel@yahoo.com Citaciones



martes, 1 de mayo de 2012

En nombre del amor: Taj Mahal

Por Yudith Díaz Gazán *

Nueva Delhi (PL) Cada piedra del Taj Mahal rinde tributo al amor, y la armonía  distingue al Monumento construido entre 1631 y 1654 en Agra, estado indio de Uttar Pradesh, por el emperador musulmán Shah Jahan en memoria de su esposa Mumtaz Mahal.

El recinto de color blanco estimula los deseos de emprender la marcha y justo sobre el pórtico de entrada del Taj Mahal, una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno, se leen los versos del Corán que describen el paraíso y muestran su razón de ser.

En ese momento el viento susurra: "Lloraba un alma enamorada, lágrimas, dolor, pena, llanto, un corazón entona su triste canto; una mano, cansada, tras su ventana cerrada, y allí desde su palacio, desde su ventana, admira aquella lágrima blanca, poesía hecha arte, arte que la pasión arranca, para ti, mi amada, mi esposa, mi alma hermana".

El éxtasis embarga los sentidos de las personas acomodadas en los bancos del Jardín del Paraíso con la intención de admirar la silueta del sitio, considerado ejemplo de arquitectura mongola, una combinación de elementos islámicos, persas, indios y turcos. 

Cada persona recibe el impacto de la obra, y la definición intrínseca del Taj Mahal es simple: honrar el amor.

Sha Jahan, de la dinastía mogola, conoció a la joven Arjumand en un bazar donde ella vendía cristales, y admirado por su belleza no fue capaz de dirigirle la palabra en un primer momento.

Perseguidos por los ejércitos de su padre el Emperador, por culpa de esa relación amorosa, tras dos esposas y cinco años desde aquel primer encuentro se unieron en matrimonio.

Arjumand pasó a ser conocida como Mumtaz Mahal o La elegida del palacio, y urante años ella fue su acompañante fiel en las campañas, y él la colmaba de regalos, detalles, flores y diamantes.

Tras la muerte del Emperador Jehangir, Sha Jahan ocupó el trono, pero dos años más tarde, en 1630, sobrevino la tragedia matrimonial.

La realidad se impone y en la actualidad -desde cualquier banco del jardín- las miradas se enmarcan en la sombra perfilada sobre las aguas del estanque, y entonces la imaginación sucumbe a la secuencia final.

En plena campaña militar en Burhanpur, el nuevo Emperador recibió la triste noticia de que el décimo tercer parto de su esposa se había complicado.

Mumtaz murió, y sin ánimos de vivir él se recluyó en el Fuerte Rojo de Agra, en la orilla izquierda del río Yamuna, y allí pasó encerrado los últimos años de su vida sin manejar en lo absoluto el Imperio, que cayó en manos de sus sucesores.

Frente al Fuerte Rojo de Agra, al otro lado del río, Sha Jahan mandó construir el más impresionante Mausoleo que jamás mente humana pudiera concebir.

Para su empresa utilizó los mejores constructores y obreros, las más fastuosas joyas y piedras preciosas, desvió el Yamuna para que el Taj Mahal pudiera reflejarse en sus aguas.

Hasta tal punto llegó su empeño que empleó 20 mil obreros y los materiales fueron transportados desde Marrana por más de mil elefantes.

La obra fue adornada en su interior y exterior con piedras preciosas traídas  desde distintos puntos del mundo, lo cual llevó al Emperador a la ruina.

Su hijo mayor el príncipe Aurangzeb, tomó el trono y le permitió seguir con vida a cambio de quedar prisionero hasta el día de su muerte en el Fuerte Rojo   del Agra, desde el cual podía mirar la tumba de su esposa.

En 1648 fue enterrada Mumtaz Mahal, y años después el cuerpo sin vida del propio emperador encontró reposo junto a su amada.

Hoy, dentro del Taj Mahal la verdadera cámara en la cual yacen ambos no está visible al público; sólo se tiene acceso a una primera cámara funeraria, con cristalerías de colores.

La visita es corta, y la imagen que siempre recordamos está en el exterior, y se hace obligatorio dirigir los pasos por el borde del estanque hasta el final, girar la mirada y dedicar esos minutos a admirar la estructura hasta la puesta 

del sol en Agra.

* Enviada especial de Prensa Latina a la India 

Sambirón: una novela para la memoria

Tina Casanova durante la presentación en Nueva York de la quinta
edición de su aclamada novela Sámbirón y la primera
 versión en audio, narrada por Malín Falú
La obra de Tina Casanova recrea episodios claves de la historia de Puerto Rico .

              Juan Fernando Merino/EDLP 
------------------------------------------------------

Nueva York — Sambirón, ópera prima de la autora Tina Casanova, y según los editores “una historia de ficción de seis generaciones de los Dos Santos, una familia del siglo XIX que vive en un barrio localizado en las montañas en el centro de Puerto Rico” va mucho más allá de ese postulado.


Digamos para empezar a aproximarnos que es un proyecto narrativo ambicioso y desmesurado —de cierta manera volcánico— y que además de presentar la saga de una extensa y abigarrada familia (un tema muy recurrente durante décadas en la literatura latinoamericana), se embarca en muchos otros propósitos: trazar de manera amena y elocuente, pero también combativa, las coordenadas personales y colectivas de una gente y una región puertorriqueña, incorporar toda una serie de anécdotas, historias, leyendas y episodios de un pueblo caribeño que guardando las proporciones resulta similar a muchos otros pueblos caribeños, y recuperar para la memoria colectiva un destino nacional bajo el signo casi permanente del colonialismo y la imposición extranjera.

El génesis y la andadura misma de la novela son en sí una historia extraordinaria, también digna de ser contadas. Si bien Casanova desde su juventud había cultivado la escritura, (aunque su preparación académica se aleja del campo de las letras, durante años publica sus poesías, ensayos y cuentos en revistas culturales y periódicos), sólo a los 38 años se decidió a incursionar en la novela y lo hizo nada menos que con una novela—río tan ambiciosa como Sambirón. La extensión fue uno de los obstáculos, por lo cual la autora optó por dividir la narrativa en tres volúmenes. Aún así el manuscrito estuvo “rodando de gaveta en gaveta durante cuatro años”, "Es la juventud la que va a tirar el camino de nuestro futuro; si no saben de donde vienen, ¿como van a saber adónde van?" como ella misma dice, hasta que un editor visionario se animó a darlo a la luz. La acogida fue tan positiva que en cuestión de meses ya había tenido varias ediciones y en un par de años pasaría a ser lectura requerida o recomendada en universidades y escuelas superiores.

Ahora, y ya en su quinta edición, Sambirón llega a Nueva York en manos de su autora —la versión impresa— y en la voz de la reconocida presentadora Malín Malú, quien en 14 cintas de cassette ha dejado grabada la obra entera.

Esta semana pasada la autora, acompañada de Malín, estuvo presentando la novela en distintos sitios de la ciudad, respondiendo las preguntas de los asistentes y expandiendo algunas de las ideas que jalonan la novela.

Mencionamos anteriormente la característica volcánica de la novela. Con frecuencia sale la frustración y encono, una especie de lava reprimida durante décadas de colonización e imposición foránea. Por lo general aparece de una manera implícita al rememorar pasajes donde abundan las dificultades, las injusticias y los cambios bruscos que zarandean a los más vulnerables. De vez en cuando también de manera explícita, como cuando se expande en las conspiraciones en contra del imperio español o en el capítulo cuando habla de las repercusiones para los habitantes de las medidas monetarias adoptadas por los Estados Unidos.

No es de extrañar la visión crítica de estas imposiciones. Como afirmaba la autora en una de las presentaciones recientes de la novela realizada en Hunter College: “En Puerto Rico durante las últimas décadas se ha producido un salto para el que no estábamos preparados ni advertidos. Caímos maltrechos y golpeados en la gravilla y ahora nos toca despertar desde la gravilla donde aterrizamos después de esa salto mortal”.

Casanova recalca que al incorporar en sus novelas tantos años de la historia pretende ayudar a auscultar qué fue lo que se perdió en el camino y lo que se habría debido traer para entender y confrontar el presente.

“Nos perdimos en el camino y todavía no nos hemos encontrado”, asegura. “Es un cambio completo de una sociedad por otra y ahora anda perdida en el espacio, como es el caso de Camelia (uno de los personajes de la novela). Estamos en una sociedad en la que nos encontramos rodeados de cosas... cosas que nos hacen la vida cómoda. Y hemos terminado por ser una sociedad cómodamente infeliz”.

Por eso le parece importantísimo que los jóvenes aprendan de su pasado, de la historia con mayúscula y las historias personales para encontrar las claves de su nacionalidad. “Es la juventud la que va a tirar el camino de nuestro futuro; si no saben de dónde vienen, ¿cómo van a saber adónde van? Yo no soy política ni socióloga. Simplemente soy una boricua que quiere recobrar y presentar a Puerto Rico. Para mí y para mi gente”.